Llega un partido histórico en Montecarlo. Pase lo que pase. Si gana Rafa, logrará el noveno título en Montecarlo, un hito inédito. Si vence Nole, habrá batido a un jugador invencible en esas condiciones. Repiten final. Un partido de incierto pronóstico. Porque ambos llegan en una situación especial. Djokovic compite tras superar una lesión de tobillo de la que ha dado muestras de recuperación, mientras que Nadal tras tanto tiempo parado podemos decir que todavía está en una etapa de cierto rodaje.
Resultará interesante ver si Nadal mantiene el juego ofensivo por el que apuesta en los últimos tiempos, para jugar más golpes ganadores y evitar un desgaste de su físico. Esta estrategia le ha ido de maravilla en pista dura, aunque de momento, quizá le plantea algunas dudas en tierra batida. Contra Dimitrov, por ejemplo, cometió muchos errores que insuflaron algo de vida a su rival, tuvo que recurrir de nuevo a la épica que le caracteriza para sacar el encuentro adelante.
Por eso tenemos la duda de si Nadal jugará como antes a la contra y con una fuerte carga de efectos o por contra si pegará con fuerza o con agresividad buscando más golpes ganadores.
Nadal ha demostrado una actitud inmejorable y vive un idilio con Montecarlo desde que a los 16 años derrotó a Albert Costa. Mónaco ofrece, al nivel del mar, las condiciones que más le gustan. Disfrutaremos seguro de un buen espectáculo en el duelo estelar de estos últimos años.