Gonzalo Rodríguez, ayudante de Moncho Fernández, analiza la evolución del rival del Obradoiro
04 abr 2013 . Actualizado a las 11:16 h.Si echa la vista atrás, el Obradoiro Blusens Monbus puede quedarse con la victoria de la primera vuelta ante el Barça. Cogió al conjunto catalán en su peor momento y lo dejó en solo 54 puntos. Si echa la vista un poco más atrás, a la última visita azulgrana a Sar, viene al recuerdo un partido de muy alto nivel. Pero no bastó ante un Barcelona con Navarro en estado de gracia y con un Wallace que, pese a fallarlo casi todo durante tres cuartos, en el último mató el choque con sus triples.
El equipo que dirige Xavi Pascual ha cambiado su fisonomía respecto al pasado curso. Y, con relación al de la primera vuelta, son casi los mismos protagonistas pero ahora ya tiene el molde, y la velocidad de crucero es otra totalmente distinta.
Gonzalo Rodríguez, ayudante de Moncho Fernández, disecciona las claves de los cambios y la evolución que ha experimentado el rival de este domingo.
De las dudas al molde
En lo que se refiere al de la primera vuelta, observa que «arrancó con una idea de cambio. Los fichajes de Abrines y de Todorovic, sobre todo, son incorporaciones de futuro. Al empezar con la derrota en casa con Valladolid, ellos mismos comenzaron a generar unas dudas que eran un poco irracionales. El equipo ha cambiado cosas y se ha encontrado con que Navarro no puede ser su referente en todos los partidos».
Al comparar la configuración de esta plantilla con la del pasado curso, llama la atención sobre un aspecto: «El Barça es el único equipo que juega con dos cincos, Lorbek y Tomic. Tomic es jugador de poste bajo, y Lorbek igual, aunque de vez en cuando se puede abrir. El baloncesto de hoy en día tiende a abrir el campo con cuatro jugadores por fuera, y el Barça ha ido contracorriente en el sentido de que juega con dos cincos mucho tiempo. Es un cambio que han tenido que encajar».
Llegado a este punto, Gonzalo Rodríguez pone el acento en la mano de Xavi Pascual: «Juegan muchos conceptos que ya tenían el año pasado, pero ahora tienen otras cosas adaptadas a la disposición de los espacios. Tampoco hay que olvidar que Jawai, sin ser un jugador que genere mucho en el poste bajo, no se mueve bien en la media distancia porque no tiene un rango de tiro fiable. Es otro interior. Equilibrar esos espacios de juego no es fácil. Y si a eso se le suma que pasas de tener a un jugador que es tu referencia absoluta, a que hay veces que no puedes contar con él... Todo requiere su tiempo».
El efecto Oleson
Esas intermitencias de Navarro por lesión llevaron al Barça a hacer un fichaje que se está demostrando determinante, el de Oleson. «Cuando no está Navarro -apunta Gonzalo Rodríguez- es el único jugador que tienen que puede jugar de Navarro. Sale de bloqueos, juega pick and roll y es un gran defensor. Hasta que llegó, a veces el Barça hacia coincidir a Marcelinho y Sada, para que este frenase al escolta rival. Oleson es un excelente defensor, además de hacer de Navarro en ataque».
La gran diferencia respecto a la primera vuelta será la ausencia de Pete Mickeal. El ayudante de Moncho Fernández precisa que esta baja afecta más al ataque que a la defensa, «porque Rabaseda puede coger atrás a los treses rivales». Ante el aro rival, el equipo pierde unas cosas y gana otras: «Es una herramienta menos, pero si se trata de equilibrar espacios, la presencia de Pete Mickeal lo que hacía era que cuando estaba Wallace en pista, abrían el juego con el pívot y posteaba Mickeal. Ahora que no está, les permite jugar más tiempo con dos cincos. Ningún exterior tiene que ocupar esa posición interior».
Incomodar desde la defensa
Trazada la evolución del equipo azulgrana y su perfil actual, toca plantear por dónde puede encontrar el Obradoiro su chance. Y no es que asuste la misión, pero no se adivinan grietas en el sólido entramado azulgrana: «A su arsenal de talento individual se suma que, desde el punto de vista táctico, es uno de los equipos más trabajados de Europa. Tienen respuesta para cualquier tipo de defensa». Gonzalo Rodríguez se inclina por «alternarles diferentes defensas, para que tengan que estar constantemente leyendo el partido. Si te centras en una, seguro que le acaban encontrando el punto y te machacan».
Acotando un poco más, «hay que intentar cortar algunas vías de sangrado -añade-. Por ejemplo: hay que intentar evitar que te hagan daño en el rebote de ataque, que te anoten en transición, y que sus mejores jugadores tomen la mayor parte de los tiros. Muchas veces, contra estos equipos te planteas que haga los tiros el que tiene un 37 % de acierto y no el de 44 %. Aunque la diferencia pueda parecer pequeña, no lo es tanto. Eso lo puedes conseguir con tus iniciativas defensivas. Ellos van a acabar tirando, pero tienes que ser tú quien decida dónde tiran».
Hay un problema: «Lo que intentas es apartar al rival de sus puntos fuertes, pero en el caso del Barça son muchos los puntos fuertes. Jawai, que no estaba siendo un jugador protagonista, acaba de ser el MVP en la Euroliga». En líneas generales, la consiga es «tratar de generarles dudas, sacarlos de su plan de partido». En la primera vuelta, el Barça nunca se sintió cómodo. Si el Obradoiro repite la faena, podrá decir, de nuevo, que ha hecho historia.