El Murcia partía con la meta de, si no buscar el ascenso directo, sí, al menos, meterse en puestos de promoción. Pero la mala dinámica de resultados, y juego, los ha ubicado en la zona baja. Se enfrentan a un reto opuesto: salvar la categoría. Eso le ha llevado, hace unas jornadas, al cambio de entrenador, y Onésimo, ex jugador del Valladolid o Barcelona, sustituyó al argentino Gustavo Siviero.
Cambio de técnico, de objetivos, de sistema. A nivel táctico, deambula por un planteamiento dubitativo, sin tener claros los conceptos ofensivos ni defensivos. Hay partidos en los que muestra un posicionamiento más avanzado; otros, un repliegue intensivo. En ataque, igual: en unos momentos opta por un juego directo sobre el punta Kike García, o más combinativo. No está aún mecanizado.
En cuanto a táctica, utiliza dos sistemas, el 1-4-2-3-1 y el 1-4-4-2. Intentan defender en zona, con los conceptos bastante verdes, dando mucha autonomía al jugador. Arriba, utiliza tanto el fútbol directo como el combinativo, y le pasa lo mismo que en la zaga. Lo que sí se ha visto desde el cambio de entrenador es un Murcia más práctico, con menos riesgo en el inicio y la creación. Salvo la derrota del domingo pasado en Santander, venía de una dinámica positiva, con siete de los últimos 9 puntos.
En lo individual, el argentino Nico, Nafti y Matilla, son los jugadores a tener en cuenta. En un momento determinado, una acción suya puede desestabilizar el encuentro.