Bochorno celeste en Alicante

Alberto Martínez ALICANTE / LA VOZ

DEPORTES

Un Breogán plano cae con justicia y se aleja de la tercera posición

23 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Dolorosa derrota la que el Breogán firmó en tierras alicantinas. No por la diferencia final de diez puntos, sino por la imagen plana y de impotencia que los azules ofrecieron durante los cuarenta minutos. A los de Rubén Perelló les bastó con pisar el acelerador ligeramente en el primer tiempo para desarbolar a un rival triste, con escaso mordiente y cuya defensa se derretía como mantequilla con simplemente un bloqueo en la bombilla. Una vez que el Lucentum alcanzó una ventaja cómoda en el marcador, se dejó llevar para que los minutos cayesen de manera lenta y agónica. Para que el bochorno se adueñase de un encuentro infumable.

Después de unos compases iniciales de descontrol generalizado, el Alicante tuvo la virtud de recomponerse antes que los gallegos. Los locales elevaron el tono defensivo y castigaron a los de Lisardo Gómez en acciones de dos contra dos que les permitieron pasar a liderar de manera cómoda el resultado.

En el Breogán, el ataque funcionaba a espasmos. Con circulación espesa, abuso en el bote y los interiores muy alejados de la pintura, los puntos llegaban a cuentagotas. Durante la primera mitad, solo algunas acciones a campo abierto de Leonavicius después de recuperar la posesión y dos fogonazos de Ogirri desde la larga distancia enviaron constantes vitales en el conjunto lucense. En defensa, todos parecían desaparecidos en combate.

Tras el descanso, el Alicante bajó el pistón a límites insoportables. Pero el Breogán, sin tan siquiera una segunda velocidad, aguardó la rendición sin oponer resistencia. El colchón de diez puntos del que gozaban los locales fue argumento más que suficiente para doblegar a los gallegos.