O Condús, tierra de penaltis

iván antelo REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

Plano global del Eugenio Pardo Conchado de Oleiros, feudo del Dorneda.
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El campo del Dorneda promedia un golpe de castigo por partido

11 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El campo del Dorneda es uno de los más temidos de la Tercera División. Y eso que ya todos conocen las peculiaridades del terreno que deben pisar una vez al año. Sus reducidas dimensiones condicionan de tal forma el juego que todos los entrenadores de la categoría preparan esa semana de manera especial, previniendo a sus jugadores de lo que se van a encontrar en Oleiros.

Las dimensiones son legales (91x47), pero motivan que el balón se mueva continuamente de portería a portería, con continuas pugnas entre veintidós jugadores encerrados en escaso espacio. Además, la superficie es de hierba artificial y el bote del balón no es del todo regular. Razones todas ellas que convierten al Eugenio Pardo Conchado en un filón para los penaltis.

Desde que ha comenzado la temporada, los aficionados del Dorneda ya han presenciado el lanzamiento de hasta once disparos desde el punto fatídico. Once penaltis en doce partidos. Casi uno por encuentro.

Un fútbol diferente

De los once penaltis, cinco han sido a favor del Dorneda y seis para sus rivales. Carlos Brizzola, técnico de los oleirenses, reconoce que la razón de tanta infracción está en las peculiaridades del terreno. «El fútbol de O Condús se traduce en densidad de jugadores por metro cuadrado y en mucho balón al área. Una falta lateral desde campo contrario se mete al punto de penalti, al igual que un lanzamiento de banda. Todo transcurre en las áreas», analiza.

«Alertamos a los jugadores, pero es bastante difícil evitar los penaltis. Bastante concentrados estamos ya con la cantidad de balones que nos meten al área. Y aún así nos pitan. O Condús es otro fútbol», añade.

Los rivales, en alerta

El último equipo en comprobar en sus carnes todo esto ha sido el Vilalonga. «El sábado nos pitaron uno a favor y otro en contra. Allí está todo el mundo junto. Nadie está solo. Es todo área. Eso condiciona hasta el tipo de juego que hay que hacer allí. Los futbolistas del Dorneda lo saben y juegan al límite del reglamento. Estábamos alertados pero nos pillaron de pardillos. Con eso también se juega», destaca su técnico, Jacobo Molina.

Mejor suerte corrió el As Pontes. En la primera jornada de Liga visitó al Dorneda y ganó (2-4) con dos goles de penalti de Bossa. «Para preparar el partido nos fuimos a entrenar esa semana a un campo más pequeño, el de A Capela. Preparamos mucho la estrategia específica para jugar en ese campo y hasta enseñamos imágenes de la temporada anterior para avisarles de todos estos detalles de despistes dentro del área. Si en un partido normal rondas diez veces el área, igual ahí son veinte y hay que estar más atentos para no cometer penaltis», comenta Manolo García.

El entrenador de los ponteses comparte la misma idea que Míchel Alonso, técnico del Somozas, otro de los equipos que salieron vencedores de O Condús. «Son 91 metros de largo por 47 de ancho y eso hace que pasen más cosas de lo que suele suceder en un campo normal. El balón está continuamente en las áreas. Es más probable cometer errores. Por eso hay que ser más expeditivo de lo habitual», apunta. «No sabía el dato de que había tantos penaltis allí, pero no me extraña para nada», finaliza.

Y es que el Eugenio Pardo Conchado de Oleiros es el quebradero de cabeza de los equipos de Tercera. No es fácil jugar con la ley de O Condús.