Las coartadas de Eufemiano se resquebrajan con las declaraciones de los expertos

La Voz

DEPORTES

06 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Los vampiros, tan de moda en los últimos años, se hubiesen hecho una fiesta ayer en una nueva jornada del juicio por la operación Puerto. El polémico médico Eufemiano Fuentes, en cambio, no tuvo nada que celebrar. Más bien, lo contrario. Los testigos citados en los juzgados de Madrid, entre los que había dos expertos hematólogos y un técnico en medicamentos, resquebrajaron buena parte de las coartadas del líder de la trama de dopaje destapada en mayo del 2006.

El doctor no ha negado durante el juicio que realizara autotransfusiones de sangre a deportistas, pero sostiene que sus prácticas no implicaban ningún riesgo para la salud de sus clientes. Durante su larguísima declaración la semana pasada, Fuentes se desentendió de muchos de los medicamentos encontrados en los registros de sus pisos en Madrid, en las calles Alonso Cano y Caídos de la División Azul.

Allí, la Guardia Civil española encontró, además de los arcones congeladores con la sangre, una maleta llena de productos dopantes que adjudicó a su colaborador Alberto León, ya fallecido. Pero también cajas de Eposino (epo de origen chino) y Norditropin (una hormona de crecimiento).

Para su hija y su padre

El primero dijo que lo adquirió para su hija Gara, que tenía un cáncer ocular e iba a ser tratada con quimioterapia. El segundo, era de su padre, nunca le fue devuelto y no consiguió que le recetaran otro, aseguró. «Y mi padre murió meses después». Según un informe policial incorporado al sumario de la operación Puerto y revelado por el diario El País, el Norditropin encontrado en la casa de Fuentes era un producto elaborado en un laboratorio clandestino.

Ayer un técnico en medicamentos dio otro golpe a las coartadas del médico. «Hablamos de productos ilegales cuando proceden de otros países, como Rusia o China», dijo Ángel García, inspector farmacéutico de Madrid. Allí no encontró «ningún medicamento ilegal», pero advirtió de los peligros de los productos importados desde China, como el que el médico dijo que quería utilizar en su hija.