El surfista hawaiano visita cada año Nazaré para surfear la montaña de agua salada más grande del mundo
04 feb 2013 . Actualizado a las 02:51 h.No despegan la vista de la pantalla del ordenador. Vigilan constantemente los partes meteorológicos. El hawaiano Garrett Mcnamara y su equipo saben que una enorme borrasca está generando en el medio del Atlántico las condiciones idóneas para que en la localidad portuguesa de Nazaré emerjan las olas más grandes del mundo. Es un punto único en el planeta al que vuelven cada invierno con el objetivo de surfear la mayor montaña de agua salada jamás vista, romper sus propios registros y acercarse así hacia la eternidad.
Poco a poco, las olas avanzan. Lo hacen a través de un canal submarino que nace a 230 kilómetros de la costa y a cinco mil metros de profundidad. En su aproximación por el famoso cañón de Nazaré el impulso del fluido apenas malgasta empuje, aprovecha esa grieta en la plataforma continental para continuar su progresión sin obstáculos. De pronto, cuando se encuentra a medio kilómetro de tierra, pierde fondo drásticamente hasta solo 50 metros. Ese brusco tropezón provoca que la enorme masa de agua se eleve como no lo hace en ningún otro lugar conocido.
Entonces, Mcnamara espera sobre su tabla de surf a que la moto de agua lo remolque hacia la enorme pared que en ocasiones, como la semana pasada, roza los 30 metros de altura (su último récord reconocido, el de noviembre del 2011, es de 24 metros). Empieza la cuenta atrás. La coordinación con el piloto es fundamental. Para lograr el éxito, este debe dejarlo en el punto exacto donde se forma la ola. Exploran límites. El mínimo error de cálculo puede significar que pierda la vida. Una vez conseguido el desafío solo queda esperar a que el Guinness haga oficial la proeza. Sin embargo, pase lo que pase, su osadía ya ha despertado la admiración de sus compañeros de profesión.
«No tiene freno»
El mejor surfista gallego de todos los tiempos, el vigués Gony Zubizarreta, quien se encuentra compitiendo estos días en Hawái considera que Garrett Mcnamara «no tiene freno». «Para gente como él, cuánto más grande, mejor», asegura. «Cada año realizan una preparación más exigente, cuentan con mejor material y mayor experiencia, por lo que no sería extraño que lo que acaban de lograr lo superasen», recalca.
En este sentido, el ferrolano Luis Rodríguez, quien ha participado en varios campeonatos de olas grandes, destaca: «Lo que hacen Mcnamara y quienes lo acompañan es para quitarse el sombrero, una auténtica salvajada, lo más parecido a jugar con la muerte». «Probé -explica- esta ola con tres metros y las caídas ya eran bastante duras, no me imagino lo que puede ser un fallo con 30 metros de masa de agua». «Una de las cosas más complicadas de Nazaré es que no hay una zona limpia para llegar, rompe en distintos picos cruzados, con lo que un error al bajar una ola implica que te caigan encima unas cuantas más», apunta Gony Zubizarreta. «Sin ninguna duda, es de los sitios más heavys del mundo para surfear», sentencia el vigués.