Exceso de responsabilidad

Juan J. Fernández EL DESMARQUE

DEPORTES

24 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Los aficionados tenían una exigencia irrenunciable pero mayor era la autoexigencia de aquellos que se reconocen como grandes favoritos. No podían fallar. La experiencia y la calidad estaban de nuestra parte y no era hora de que el miedo a la gloria permitiese ninguna duda. Nuestra obligación por historia, calidad y por jugar en casa eran las semifinales. No estar en ellas supondría el mayor escarnio para un deporte que necesita coger savia nueva entre nuestra juventud. La ola del Campeonato del Mundo debe ser fuerte y duradera para no naufragar en una crisis que parece engullir a todo lo que muestra debilidades. Era, sin lugar a dudas, el partido del ser o ser para este deporte.

Con este panorama la responsabilidad atenazó de salida a los nuestros. El planteamiento defensivo inicial no dio sus frutos. El sistema 5:1 no funcionó. Los goles en penetración de los alemanes nos creó la necesidad inmediata de cerrarnos y recuperar el 6:0 que tantas alegrías nos estaba dando en este campeonato. Valero esperó demasiado para tomar la decisión, al contrario de la del cambio de portero. Bendita decisión. Sierra se convirtió en el hombre del partido. En ataque la falta ritmo hacia de cada gol un sacrificio para los veteranos mientras a los menos habituales el exceso de responsabilidad hacía que borrasen la portería de su mente. Con este panorama el 12-14 no era tan malo.

En la segunda parte recuperamos personalidad y autoridad a partir de nuestra defensa. Sus éxitos los quisimos concretar en goles rápidamente. Persistían los últimos coletazos de ansiedad. Le dimos velocidad a nuestro contraataque pero nos llevó a pérdidas de balón innecesarias. Corría el minuto 20 y fue el momento en que Alberto Entrerríos y Julen Aguinagalde decidieron que el AVE nos llevaría a las semifinales en Barcelona.

Juan J. Fernández es profesor del INEF Galicia y vicepresidente de la Asociación de Entrenadores