Decepciones y paciencia franciscana

Ricardo Hevia

DEPORTES

13 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

No consigue el Breogán un nivel de juego ni de resultados aceptable. El viaje a La Rioja era propicio, pero, al final, un nuevo descalabro que sumar a tantos y tantos que han convertido en normal cualquier decepción de las muchas sufridas en los últimos años. Aquí todo se acepta con paciencia franciscana, sin un ruido. Que Burgos se escape porque alguien asegura que es mucho mejor... La comparación hay que hacerla con Alicante porque interesa... «Está casi como nosotros y con un presupuesto mucho más alto. ¿Sabes cuánto gana Coppenrath?», te espeta el nuevo cerebro gris. ¿Qué tendrán que ver Burgos y Alicante con la triste realidad azul? Una realidad que ha logrado lo que parecía imposible: agrandar la indiferencia. El runrún ya no habla de ascenso, la gente pregunta: ¿Será el último año? Se ha consumido media Liga, que le ha costado el puesto a un entrenador. Queda otra media para tapar averías, incluso para ascender. En esta Liga venida a menos todo es posible. Con un director de «Wikipedia», en el Breogán emerge de nuevo la figura de un ex director deportivo de las vacas gordas. Estaba missing, pero no muerto. Esperemos que tenga ocasión de sacar pecho, porque el año ha sido un éxito. De momento, su jefe, él y su proyecto ya pueden tomar carrerilla para aprobar en el mes de mayo.

Esta tarde juega el Breo en el Palau. ¿Cuántas veces lo ha hecho a lo largo de su historia en horario estelar y como cabeza de cartel? Hoy debe ser la primera que lo hace de telonero. Porque esta es la realidad azul, que debería avergonzar a muchos: a los que malgastaron dinero a montones para nada y se fueron, a los que llegaron para aprovecharse de un enfermo grave y permanecen de una u otra forma y a los que piensan que un club se gestiona con tocar una tecla en Internet y ahí están todas las soluciones. Este es el resultado del paso de tanto incompetente. A las cinco, con entrada gratis, Breogán-Barça, sí, pero Barça B.