Vivir del ciclismo no es fácil. Y menos del ciclocrós. Mauro González se ha quedado a las puertas de ser profesional, pero eso no le resta un ápice de pasión por su deporte. Compagina sus estudios y su trabajo en Decathlon con la bicicleta.
Desde juveniles, destacó. Subcampeón de España de mountain bike y bronce en ciclocrós, debutó en 2005 en el Campeonato del Mundo con la mejor marca española. Llegaron otros tres Mundiales, hasta que en 2009 una mononucleosis le apartó de la competición y le obligó, meses después, a empezar prácticamente de cero. No se rindió y es el rival a batir en Galicia, además del referente de Paulo, que ya sabe lo que es ser campeón de España en cadetes y hacer podio en juveniles.
El pasado fin de semana los dos hermanos compartieron un nuevo podio. Mauro venció en el Castelo de Maceda con Paulo en el tercer cajón, una situación que ya se ha convertido en habitual en lo que va de temporada. Cruzar la línea de llegada separados por escasos segundos ya es casi un ritual.
Club y escuela
La pasión de los González por el ciclismo no se ha quedado en casa. Impulsaron su propio equipo, el TB Transportes Salvaterra de Miño y una escuela de ciclismo en la que cuentan con una veintena de niños. En ella se turnan los tres para ejercer de monitores, aunque Antonio lleva el peso. El club les permite acceder a alguna subvención y buscar patrocinios, y la escuela es la herramienta perfecta para propagar el deporte. Mientras, continúan compartiendo podios.