Una cita para cambiar la tendencia. El Leyma Coruña recibe esta tarde (21.000 horas, Palacio de Deportes de Riazor), al Melilla, candidato a luchar por el ascenso, pero al que la competición ha castigado con dureza, ya que ocupa la penúltima plaza, con dos victorias después de disputadas diez jornadas.
Pese a las cinco derrotas consecutivas, Antonio Herrera sigue satisfecho con el nivel ofrecido por su equipo, especialmente en los dos últimos partidos, frente a Breogán y Lucentum. «Hemos estado a gran nivel, pero, a día de hoy, esos rivales son superiores a nosotros. Al equipo no se le puede pedir más», insiste el técnico del cuadro coruñés, para quien el encuentro de esta tarde será un auténtico desafío. «Melilla es un gran equipo, con una enorme capacidad anotadora»; un rival, afirma, «construido para luchar por las cuatro primeras plazas», pero que tras ganar al Cáceres en la primera jornada, ha enlazado 8 derrotas consecutivas, racha que rompió en la última jornadas al superar al Ourense. Herrera se refirió también a Zengotitabengoa y a los cada vez mayores obstáculos con los que se encuentra: «Sabe que su inicio liguero no le permitirá jugar cómodo. Asier mejora con la competencia en el día a día. No debemos obsesionarnos».
El Melilla, que se quedó la campaña pasada a las puertas del ascenso a la ACB, cuenta en sus filas con un auténtico arsenal deportivo, con jugadores de referencia en la categoría, como el base balear Riera -jugó en la campaña 2001-02 en el Sondeos del Norte-, el escolta Jesús Castro, los aleros Eloy Almazán -hermano de Pablo Almazán- y Francis Sánchez; o los pívots Héctor Manzano (exjugador del Obradoiro), el veterano (39 años) Nacho Romero o José Amador.
Su técnico, Gonzalo García Galindo, reconoce que el triunfo frente al Ourense, gracias a la mejora defensiva en el último cuarto: «Había mucho ruido y ansiedad», reconoce a la vez que insiste en mejorar la defensa: «Necesitamos sufrir atrás». Del Leyma, Gonzalo García destaca que se trata de una plantilla completa, en la que destaca a Asier, Marcos Suka, Almazán y Kale. En el lado negativo, «un juego interior al que la falta quizá adaptación», en referencia a Matt Rogers, cuyo papel en las últimas jornadas ha sido claramente residual.