El artillero piensa en colectivo

Óscar Díaz reparte el mérito del gol con sus compañeros del Lugo

Óscar Díaz, hablando por teléfono, junto a Quique Setién antes de un partido de fútbol indoor.
Óscar Díaz, hablando por teléfono, junto a Quique Setién antes de un partido de fútbol indoor.

Lugo / La Voz

Son siete dianas, y han valido su peso en puntos. Óscar Díaz es el máximo artillero del Lugo, el jugador con más acierto en un equipo que genera, pero del que apenas él se salva de la sequía. Mas el ariete reparte el mérito en el colectivo, en haber encontrado el lugar adecuado, después de tantos años de peregrinaje, en el que dar rienda suelta a su producción ofensiva, a su fútbol vertical, recuperado el centro del ataque.

Óscar sostiene la finalización en un equipo que produce, pero no obtiene rendimiento. «Algún día tendrá que cambiar la suerte -dice-. Lo que ahora es un "¡uy!", acabará entrando. Hay que seguir igual, creando, disfrutando, que es lo que estamos haciendo». Él, mientras, se reviste de la baraka de los goleadores, y aun a trompicones, marca, como en Almería. «¡El que se asustó fui yo!, que cuando controlé no vi la pelota delante... Esos balones son difíciles, aunque parezca lo contrario. Viene botando, ves la portería tan sola, que te relajas y es cuando cometes el error».

Lleva siete dianas, a un ritmo que le llevaría a rondar la docena y media, si fuera amigo de hacer cuentas. «Superé los seis de Xerez -resalta-. Pero lo importante es que sirvan para sumar de tres».

Vestido de rojiblanco ha encontrado su sitio, y eso que llegó a la ciudad amurallada «con miedo». «Porque no sabía nada del club, de la plantilla. Sí que el Lugo de Setién jugaba bien, pero no te lo crees hasta que estás aquí. La confianza que me han dado, el juego, mis compañeros, el club... Estoy muy a gusto. Mientras el equipo gane, y yo meta algún gol, vamos bien», expresa sin rodeos, de la misma forma que encara la meta contraria, lo que a veces pueda parecer individualismo. «Si veo un compañero solo, claro que se la voy a dar. Pero también hay que tirar desde fuera».

Entre Zidane y Raúl

Pasado mañana, el Lugo juega contra el Castilla, el equipo al que dio el salto desde el Alcorcón en el que se acunó, y en el que estuvo una temporada. En esa época, llegó a jugar con el primer equipo del Madrid en Copa, y a entrenarse junto a un plantel plagado de balones de oro, con los Ronaldo (no Cristiano), Zidane, Raúl, Roberto Carlos, David Beckham... Una pléyade que él califica como «irrepetible».

«Siempre es bonito jugar contra el Castilla, aunque desde que descendieron no lo había vuelto a hacer», explica. Su año en el Madrid siempre estará en su memoria. «Muchos de mis compañeros de entonces son ahora internacionales, han jugado mundiales... -rememora-. Tuve la oportunidad de entrenar y jugar con la primera plantilla. Entrabas en aquel vestuario y era como un sueño, estaba Raúl, Beckham, Zidane, Roberto Carlos... Aprendía de ellos con cada cosa que hacían».

«¿Cómo fue la primera vez?. Pues te pones en una esquina, agachas la cabeza, y no dices ni mu. Obedecer y atender a todo lo que te digan». En aquel entonces, temporada 2004-2005, tenía poco más de 20 años. Un aprendiz de futbolista en un lugar en que el muchos pagarían para entrar. Y se encontraba de todo en cuanto a las actitudes. «Unos te ayudaban, y otros menos», dice. Entre los primeros, Raúl: «Como él lo había sido, miraba mucho por los canteranos, y siempre te decía algo. Y Zidane también era muy majo».

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
5 votos

El artillero piensa en colectivo