Un gestor de sentimientos

P. Ríos BARCELONA / COLPISA

DEPORTES

BRIAN STEWART

Vilanova consigue el mejor inicio histórico en la Liga fusionando al Barça

03 dic 2012 . Actualizado a las 13:59 h.

El Barça de Tito Vilanova ha entrado en la historia de la Liga con el partido más completo de la temporada. El día marcado en el calendario para superar el récord del mejor inicio en el campeonato, que pertenecía al Real Madrid 1991-92 de Radomir Antic, el equipo azulgrana ofreció su mejor versión desde que Pep Guardiola se marchó al término de pasado curso alegando desgaste. El 5-1 ante el Athletic fue una exhibición coral de un equipo repleto de talento y disciplina táctica. Con 13 victorias y un empate en 14 jornadas ya se puede afirmar que este proyecto tiene una identidad propia que ha sido necesario adquirir poco a poco.

Hasta ahora se había visto un Barça ganador, con carácter para remontar resultados adversos, lanzado por un Messi que solo entiende de goles y de victorias, pero en la mayoría de partidos se apreciaron lagunas inquietantes. Demasiada fragilidad defensiva, una presión en el campo rival menos intimidatoria que en el pasado reciente, más lentitud en la circulación del balón y ciertos problemas de egos en lo referente a las demarcaciones a ocupar. Pero Tito Vilanova se ha revelado como un gestor extraordinario de los recursos existentes en su vestuario.

Con paciencia, consciente del peaje extraordinario que debía pagar como sustituto de su amigo, Pep Guardiola, ha ido imponiendo su sello de la manera menos traumática posible. Y ha logrado trabajar con tranquilidad gracias a su forma de ser. Todo suma.

Con Tito Vilanova el vestuario del Barça ha recuperado la normalidad, algo tan sencillo, pero tan complicado al mismo tiempo. Pep Guardiola llegó a su cuarta temporada obsesionado con los detalles, excesivamente controlador de todo lo que rodeaba a sus jugadores, tensó la cuerda porque quizás era la única forma de garantizar el éxito, pero la convivencia se agrietó. Y ese es el primer triunfo de Tito Vilanova: volver a compactarlo todo. Los pesos pesados del vestuario le ayudaron en la labor. Con Puyol, Xavi, Iniesta y Valdés es más fácil hacer una llamada colectiva al orden.

El técnico, además, tiene ganado el corazón de Messi, quien nunca olvidará que cuando estaba en el fútbol base del Barça y todo el mundo comenzaba a hablar maravillas de él, ningún entrenador le ponía de titular porque le veían bajito y enclenque. El primero que le hizo sentir importante de verdad fue Tito en el Cadete B, allá por la temporada 2001-02. Leo lo recuerda. Le debe una.

Encaje de estrellas

Y pese a todo también ha tenido que lidiar con algún conflicto debido a la dificultad que conlleva encajar en el equipo inicial a tantas estrellas. Las pequeñas lesiones permitieron que el problema pasara desapercibido, pero cuando Xavi, Busquets, Cesc Fábregas e Iniesta han estado en forma se intuyeron algunos celos. Con Messi y Pedro fijos en el ataque y Busquets indiscutible en el pivote defensivo, para ubicar a Xavi, Cesc e Iniesta juntos la única solución es colocar al de Fuentealbilla de falso extremo zurdo. Y el de Fuentealbilla ya ha madurado lo suficiente en el mundo del fútbol como para reclamar un hueco en el centro, donde se siente más cómodo, con más campo para desarrollar su fútbol.