El club lerezano solo encajó ocho tantos en los primeros 30 minutos de juego
25 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.El Ereintza llegó a Pontevedra con el cartel de colista. Es probable que el Teucro saliera confiado al Municipal por la etiqueta de su rival, o quizás estaba frío al saltar a la cancha, pero es innegable que el club azul necesitó más de diez minutos de juego para comenzar a competir anoche a orillas del río Lérez.
No fue hasta el minuto 15 de la primera mitad que el equipo teucrista logró ponerse por delante en el electrónico (5-4), pese a las limitaciones de los visitantes. En esos primeros compases del enfrentamiento con los vascos, los lerezanos incluso llevaban una desventaja de dos goles, gracias, en parte, al gran acierto del meta visitante, Urtzi Otegui Arocena.
Sin embargo, al Ereintza se le agotaron las ideas, se le consumieron las energías y cayeron víctimas de un Teucro que, aunque no tuvo su mejor noche, sumó su tercer triunfo como local con mucha comodidad.
El equipo visitante solo perforó la meta de Juan Bar en ocho ocasiones en la primera parte. El club pontevedrés incluso dobló a los vascos en el marcador (12-6) en el minuto 26 del choque. El resultado al descanso era de 13-8 favorable al plantel que dirige Javier Barrios.
Tras la reanudación, el monólogo teucrista continuó, desembarcando en un contundente 16-8, a pesar de que los locales fallaron una pena máxima y dos clarísimos contraataques. La superioridad del Teucro era tan evidente que los vascos tardaron siete minutos en anotar el primer tanto de la segunda mitad.
Los 60 minutos de balonmano disputados ayer en el Pabellón no tuvieron mayor historia. El Teucro dominó el choque y el Ereintza hacía lo posible para maquillar el marcador. Hubo también tiempo para las acrobacias. En un contragolpe, Sío puso el balón en el aire, Toño lo recogió y sin tocar suelo, anotó el 19-10. Fue el mejor gol del choque. Con los dos puntos de anoche en su casillero, el Teucro tendrá la próxima semana una nueva oportunidad para lograr el primer triunfo como visitante. La afición acabó anoche de fiesta.