Iris Sanjuna es portera de O Porriño y lideró el triunfo en Baracaldo
20 nov 2012 . Actualizado a las 11:28 h.Con 18 años a Iris Sanjuán le tocó ejercer de salvadora en la victoria del Porriño ante el Zuazo de División de Honor Femenina. La portera, todavía en edad júnior y que el año pasado tuvo sus primeros minutos con el equipo de Abel Estévez, salió a la pista con el marcador en contra y los nervios haciéndola temblar. Se situó en la portería y ante el primer disparo de las vascas se creció. Detuvo el lanzamiento e hizo que todas sus compañeras saltaran de sus sillas en el banquillo. Fue la primera de seis paradas. En los 20 minutos que jugó -la parte final del partido- tuvo un 60% de acierto y lideró la remontada del Porriño en su última salida antes del parón liguero.
La del sábado fue una tarde mágica para Iris, quién este curso compagina la portería de Segunda Autonómica con la de División de Honor, dos mundos totalmente diferentes. «A diferencia é abismal, en Segunda estou tranquila, pero con División de Honra o cambio é moi grande», comenta. Su salida a la pista en tierras vascas estuvo aderezada de un buen puñado de nervios. «A verdade é que estaba moi nerviosa, tremábanme as pernas, pero cando saín e vin que atacaban, esquecinme de todo e limiteime a tentar parar». Sus acciones dieron aliento a su equipo, y nada más sonar el pitido final su emoción se desbordó. Se dirigió a Nina, su compañera de fatigas en la portería de Autonómica y también en Honor, y tras un intercambio de palabras surgieron las lágrimas.
Iris lleva desde cadete en el Porriño. «A adestradora veume buscar á casa, a Salceda de Caselas, e dende entón estou alí». Siente pasión por el balonmano y reconoce que su sueño sería convertir su afición en profesión. «Busco pasalo ben e disfrutar, pero gustaríame adicarme profesionalmente a isto», comenta. Habitual de la selección gallega, Iris encara el parón liguero con una sonrisa en la cara y la intención de seguir mejorando. No se anda con paños calientes. «Co primeiro equipo nunca teño porcentaxes de paradas tan bos», aunque espera que con trabajo y tiempo lo que pudo ser la excepción se convierta en lo habitual. Mientras, Iris disfrutará de su momento de gloria.