Juan González, trasplantado de médula hace un año, ha conocido a los jugadores del Barça
14 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.El pequeño Juan González ya ha cumplido su sueño de conocer a los jugadores del Barça. El equipo culé no le ha fallado después de que hace un año le prometiera en el hospital que iba a tener las puertas abiertas durante un día de entrenamiento.
Hace unos días, hizo las maletas y tomó un avión con sus padres hasta la Ciudad Condal para compartir unas horas con sus grandes estrellas con todos los gastos pagados.
El viaje lo hizo posible la Fundación Pequeño Deseo, una entidad que defiende que todos los niños tienen derecho a cumplir sus sueños y sobre todo si están enfermos.
Y hace un año, Juan González, que tiene once años y vive en el municipio de Nigrán, libró una de las batallas más difíciles de su corta vida: someterse a una operación de trasplante de médula para superar la anemia de Falconi, una enfermedad rara que le obligaba a recibir transfusiones de sangre continuamente.
El posoperatorio fue muy duro y durante el mismo padeció algunas complicaciones que llegaron a tener muy preocupados a sus padres y a los médicos, pero nunca a querer tirar la toalla.
Hoy en día el niño está recuperado y hace una vida completamente normal y ya no tiene que repetir aquellas visitas tan frecuentes al hospital.
Mientras estaba ingresado en el Hospital Niño Jesús, de Madrid, un día su tío le trajo una camiseta firmada por Messi y aquello fue toda una inyección de moral.
Después fueron a visitarlo los voluntarios de la Fundación Pequeño Deseo y le preguntaron qué es lo que más le gustaría hacer cuando fuera dado de alta. Juan no dudó en contestarles que le gustaría conocer personalmente a los jugadores del Barça.
Los miembros de esta entidad se encargaron de gestionar la visita y, un año después, su objetivo se ha hecho realidad. Recibir la noticia de que iría a conocer a sus ídolos fue toda una sorpresa para el niño. Juan pudo compartir una mañana de entrenamiento con el equipo azulgrana en la ciudad deportiva de Sant Joan Despí.
Antes del comienzo de la sesión tuvo la oportunidad de conocer personalmente y hacerse fotografías con algunos de sus ídolos, como Villa, Iago o Iniesta, que fueron a saludarlo.
Los deportistas le regalaron una bufanda, una gorra y una camiseta firmada por ellos. Sus padres tuvieron que esperar fuera de la sala donde se encontraba, porque el privilegio de conocer a los jugadores solo le correspondía al pequeño.
«Pedrito me pareció el más amable de todos y a Messi se le ve más bajito de lo que parece en la tele», comentaba ya a su regreso a su casa de A Ramallosa.
Todo un premio
El viaje de Juan ha sido un merecido premio por haber ganado un partido tan importante. Sus padres, Juan Antonio y Ana, lucharon incansablemente muchos años por buscar una solución. Trataron sin éxito de engendrar un niño sano que pudiera curar la enfermedad que sufría su hijo. Al final la solución llegó desde 13.000 kilómetros de distancia, en Hawái, donde apareció un donante que era compatible, algo tan difícil como encontrar una aguja en un pajar. La médula llegó en el momento más oportuno para Juan, puesto que su enfermedad se iba agravando hasta el punto de tener que someterse a dos transfusiones de sangre a la semana.
El pasado mes de septiembre cumplieron el primer aniversario de la operación y la celebraron por todo lo alto con una fiesta hawaiana como homenaje a su anónimo donante, a quien nunca llegarán a conocer.
Fue el primer año de la nueva vida de Juan, que gracias a haber superado la operación de trasplante ya disfruta de la vida como cualquier chico de su edad y encima puede presumir de haber conocido personalmente a algunos de los mejores jugadores de fútbol del mundo.