El partido de los olvidados no cumplió con la máxima que cabe pedir al fútbol: dejar algún recuerdo. Lo único que cumplió, por no ser exigente, fue mantener las dudas sobre el resultado de este primer asalto de un campeonato que no ofrece interés para aficionados tan fieles que anoche no cubrieron la mitad del aforo del campo de Riazor, en donde el domingo se repetirá el espectáculo (?) esto es un decir, pues si algo se impone en el torneo del k.o. no es precisamente la calidad de juego sino la emoción con la incertidumbre de saber cuál de los dos equipos pasará a la eliminatoria siguiente. Algo que no se vislumbraba en el intermedio. Pudo llevar ventaja el Dépor, pero el Mallorca no descuidó nunca defender su área, con un Auate muy atento siempre y enviando desde su zona balones que llevaban peligro. Fue un primer tiempo sin nada especial.
El segundo tiempo empezó bonito, con un gran gol (m. 9) de Manuel Pablo pero la ventaja duró un cuarto de hora, con el empate. Un 1-1 final que ofrece un mal cariz para viajar a Mallorca. Paciencia.