Fin de la maldición de Huesca

Huesca / Área 11

DEPORTES

El Breogán barrió de la pista a los aragoneses en un duelo plácido

28 oct 2012 . Actualizado a las 02:49 h.

Ocho minutos. Fue lo que duró la historia del compromiso que Huesca y Breogán firmaron ayer en la cancha de los primeros. Los lucenses pusieron fin a la maldición que decía que eran incapaces de vencer en la pista de los verdes. Y lo hicieron sin paliativos. Metieron la directa en el tramo final del primer cuarto para aplastar a los de Quim Costa antes del descanso. No hizo falta que los de Pepe Rodríguez introdujesen la quinta marcha para vapulear a un contrario inofensivo. Y después del intermedio, les fue suficiente con gestionar las rentas para disfrutar de un viaje plácido, lejos del estrés que se les presupone a las escuadras visitantes en la LEB Oro.

El Breogán cargó el juego interior en un arranque de partido igualado. No obstante, los gallegos pisaron el acelerador de forma progresiva para sembrar distancias con respecto a los locales. Un muy motivado Leonavicius, que regresaba a la que fue su casa, se erigió en el líder anotador de los de Pepe Rodríguez en los primeros compases del choque. El Huesca respondía a duras penas, pero ya daba la sensación de vivir en el alambre.

Los lucenses rompieron el encuentro en el segundo cuarto. Con la tranquilidad que les otorgó el hecho de tomar la delantera, el Breogán se asentó en defensa. Y a la solidez visitante se unió un Huesca completamente roto en la parcela ofensiva. Los errores en el lanzamiento y las pérdidas de balón se convirtieron en un serio problema de los de Quim Costa, que, además, fueron golpeados por el rival desde todas las distancias.

Tímidos

El Huesca mostró una desesperante ineficacia en la parcela ofensiva. No obstante, los locales apelaron a la casta para tratar de aproximarse en el marcador en el tercer cuarto. Entonces, Sandi Cebular irrumpió en el partido. Pero la pequeña reacción liderada por el alero esloveno solo supuso una caricia sobre un Breogán completamente asentado sobre la cancha.

Dos triples de Edu Martínez, sumados a varios arreones anotadores de los visitantes, dejaron grogui al conjunto verde. El derrumbe comenzó a ser inevitable. Y, pese a que los gallegos no ofrecieron su mejor versión en el segundo período, sí que hicieron lo suficiente para pasar por encima de un conjunto resignado a su suerte, estéril, inoperante.

El desenlace fue para olvidar. El Huesca solo anotó tres puntos en el último cuarto antes de evaporarse por completo del parqué. No encestó en los seis minutos finales. Pepe Rodríguez distribuyó minutos entre sus efectivos (utilizó a todos sus hombres a excepción de Quintela), para que estos pudiesen vivir un final muy cómodo en la otrora inexpugnable cancha aragonesa.