Crees en el tuyo y temes al otro

Vicente Leirachá
Vicente Leirachá PUNTO DE MIRA

DEPORTES

Ayer confirmé que el miedo es libre. Fue a causa de una llamada del paisano. Me sorprendió tanto que cuando me dijeron quien era sentí preocupación. Todavía no habían dado las nueve.

¿Qué le sucedía a nuestro amigo? No había pegado ojo en toda la noche: «Desperté sobre las dos de la madrugada, empecé a barrenar sobre el partido de Balaídos y aquí me tienes, con los ojos como platos durante la noche?»

La verdad es que yo lo vi bien. No le dolía nada y se había levantado a la hora de costumbre. Desayunó al tiempo que le echaba el primer vistazo a La Voz, periódico que puntualmente a las 7 dejan en su puerta. Empezó a hablarme de vacunas: «Ya me vacuné y supongo que mi vacuna era de las buenas?»

Le tranquilicé, al tiempo de regañarle cordialmente por el motivo y la hora de su llamada. Se defendió: «Habías de ver cómo pasaban las horas, sin pegar ojo, con tantos nervios?» Noté que hablaba seguido, como si le venciera el sueño que no disfrutó por la noche, pasados unos momentos le pregunté: «Escucha? y ¿quién terminó ganando?» no recordaba el resultado final?

Es el miedo que todos quieren disimular. Sucede en los partidos de la máxima: confías en los tuyos pero temes seriamente al equipo rival.