Del partido se habló toda la semana. El fútbol ofrece casos como este Deportivo-Barcelona donde, viendo casi todos a un mismo vencedor, las esperanzas del otro equipo se resisten a darse por vencidos.
Ayer, esto fue distinto a pesar del plan Oltra que desconcertó a un rival que había salido con todo, pese a que se anunciaron algunas ausencias. En un abrir y cerrar de ojos tres goles para el rival y se creyó que aquello terminaba allí.
El Deportivo no aguantaba el tipo. Se encendió una luz, gracias a un penalti que prefabricó Riki; gol, unido a un fallo de Víctor Valdés, y empezó a correr una brisa de esperanza. El plan Oltra fue apretando las clavijas al Barcelona con un movimiento inusual en el marcador hasta que se llegó al último pitido.