El nuevo técnico, a quien avalan los resultados, diseña un equipo más lento y pragmático que el de Guardiola
09 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Saltó al banquillo del Barcelona con la garantía de haber sido la mano derecha de Pep Guardiola en el ciclo más glorioso del conjunto catalán. Francesc Tito Vilanova i Bayo (Girona, 1968) asumió esta temporada, tras la marcha del carismático preparador, la responsabilidad de continuar esta época de éxito sin precedentes. Pero además afrontó el desafío de dibujar un equipo en el que se distinguiese su perfil, que no fuese una mera copia del pasado reciente. Acaba de arrancar la campaña y, para bien o para mal, esto último ya lo ha conseguido. Su Barça guarda el corazón, pero ha mudado de piel. Viaja a una velocidad menor y no ejerce esa supremacía aplastante durante los partidos, lo que ha generado dudas sobre su rendimiento. Sin embargo, el bloque ahora pega como nadie. Por el momento, los resultados avalan esta transformación (ha igualado el mejor comienzo de siempre en la Liga) que se cimenta en los siguientes aspectos.
La posesión de balón
Busca una ocasión definitiva
Si algo tenía el Barça de Guardiola es que jugaba cada partido a cara descubierta guarecido en el convencimiento de que su inagotable talento acabaría por desnudar al adversario. En esa pugna, sobre todo ante conjuntos con un excelso rigor defensivo, el equipo también se desnudaba. La neutralización del contrario exigía riesgos y, a veces, como le ocurrió contra el Chelsea el año pasado en la semifinal de la Champions, un solo error era suficiente como para caer frente a un rival inferior. Tito Vilanova ha cambiado este modelo por uno más pragmático en el que también se asegura la posesión del balón, pero en el que el conjunto, más plano, lento y con menos atrevimiento en la elaboración, en vez de generar innumerables ocasiones de gol, cede terreno para fabricar una oportunidad definitiva.
Esta falta de jerarquía en los partidos y algunos desajustes defensivos (es cierto que por las lesiones de Piqué y Puyol apenas ha podido ensayar con su defensa tipo) ya han suscitado críticas que los resultados se han encargado de mitigar.
La figura de messi
Insustituible en la finalización
Si en la etapa de Guardiola, la figura de Leo Messi fue ganando peso de forma progresiva, en esta recién inaugurada, el argentino es más insustituible que nunca. Sin su capacidad para finalizar las jugadas, este nuevo Barça sería insostenible. Él, su pegada, es la piedra angular del sistema y quizás esta mayor dependencia de un jugador al que cualquier formación se declararía adicto puede ser una debilidad en el futuro. Solo Fábregas parece que ha conseguido dar un paso al frente cuando los azulgrana han necesitado otro goleador. Villa, el matador mimado por Guardiola, aún no cuenta con la confianza del nuevo entrenador. La incógnita que queda por despejar es si, como ocurrió durante el curso pasado, Messi es capaz de mantener este ritmo frenético de competición hasta el final.
sistemas
Menos variantes que antes
La invención de nuevas modificaciones tácticas fue una constante preocupación para Guardiola. Al entrenador le alarmaba la posibilidad de que sus contrincantes encontrasen la fórmula para desactivar su elegante juego de toque. Por eso, experimentó con la manera de ubicar a sus jugadores y formuló desde una alineación con defensa de tres hombres hasta una delantera sin un jugador de referencia. Vilanova es más estático en este apartado y, hasta ahora, ha edificado la mayor parte de sus victorias a partir de un 4-3-3 con Messi actuando más que nunca como delantero centro.
los resultados
Impecable en la Liga
Esta nueva forma de competir le ha dado grandes resultados en el inicio de la Liga donde todavía no conoce la derrota, supera los números de Guardiola y ha igualado el mejor comienzo del Barcelona en su historia. Si bien es cierto, que el único título que disputó hasta la fecha, lo perdió. Cayó en la Supercopa ante el Real Madrid, el eterno rival, el termómetro perenne de la salud del Barça.