El Pontevedra golea al Céltiga y rompe la racha negativa de las dos derrotas encajadas
01 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Santi Domínguez. Ese es el nombre del gran protagonista de ayer en el campo de Pasarón. Defendió, presionó, corrió, pasó y marcó. Y lo hizo por partida doble. Fue el principal responsable de que la alegría reflotara a orillas del río Lérez. Navegó por todo el terreno de juego. Fue el capitán sin brazalete. No pasó desapercibida su calidad y Milo la premió. En el minuto 73, y con el duelo ya sentenciado, la grada lo ovacionó cuando fue sustituido por Richi.
Con su juego, facilitó que el Pontevedra recuperase la sonrisa en una jornada balsámica que sirve para olvidar las dos derrotas anteriores. Hubo momentos de buen fútbol, fútbol combinativo que se trenzó a costa de un Céltiga que llegaba invicto a Pasarón, pero donde destapó sus limitaciones y carencias.
Los arousanos se plantaron en el Municipal con las ideas claras. Revelaron ya desde el pitido inicial su plan de intenciones. Se atrincheraron atrás, le entregaron el balón a los granates, y se limitaron a esperar su oportunidad. No se asomaron al área de Lorenzo hasta el minuto 15, y lo hicieron con un disparo desde el centro del campo.
A esas alturas del choque, el Pontevedra ya había sumado tres aproximaciones peligrosas. Sin embargo, los isleños casi estrenan el electrónico de Pasarón con un tiro desde fuera del área de Eric que repelió la madera con un Lorenzo ya batido.
Sin embargo, se abrió el telón y allí estaba Santi Domínguez. Avisó desde fuera del área en el minuto 17, insistió en el 19 con otro disparo, y finalmente batió a Vila en el minuto 22 después de controlar un balón al borde del área pequeña.
El Pontevedra destrozaba así el muro de contención rojiblanco. Con el 1-0 a favor, la maquinaria de Milo Abelleira comenzó a disfrutar más y más de la pelota. De hecho, Stefan lanzó un misil a puerta que detuvo con una excelente acrobacia el portero isleño. Un minuto más tarde, Stefan volvía a chutar a meta y esta vez el balón traspasaba la línea de meta con la ayuda de Vila.
El derbi provincial parecía encarrilado. El Pontevedra dio un paso atrás, y aprovechando esa pasividad, el isleño Rubén penetró en el área de Lorenzo y el meta lo derribó. El árbitro señaló la pena máxima y Janeiro establecía así el 2-1. Fue un aviso. Los granates captaron el mensaje y volvieron a hilvanar varias jugadas de ataque hasta que llegó el tercer tanto. Santi Domínguez, como no, hizo un desmarque de lujo, centró el balón, llegó hasta Stefan que con un taconazo cedió el cuero a Tubo, que que perforó la portería de Vila.
Con el 3-1 en el marcador se llegó al descanso. En la reanudación, El Pontevedra siguió a lo suyo. Stefan casi repite como goleador, pero fue otra vez Santi Domínguez el que apareció en escena. Provocó una falta dentro del semicírculo del área. Acarició el balón, lo colocó con suavidad sobre el césped y chutó con elegancia para alojar el balón en el fondo de las mallas de la portería defendida por Vila.
El choque murió con el tanto del doblete de Santi. El Céltiga intentó acortar distancias, pero no dispuso de grandes ocasiones para maquillar el marcador. La afición y el equipo vuelven a sonreír juntos.