Fogonazos hacia la gloria

Miguel Álvarez LUGO / LA VOZ

DEPORTES

Miguel Colmenares aprieta el gatillo del cominazo con el que se proclamó campeón del mundo en Alemania.
Miguel Colmenares aprieta el gatillo del cominazo con el que se proclamó campeón del mundo en Alemania. Óscar Cela< / span>

El tirador lucense ganó el Mundial de armas históricas en Alemania

01 oct 2012 . Actualizado a las 06:00 h.

Miguel Colmenares campeón del mundo de tiro

Lugo es una ciudad que destila deporte por muchos de sus poros. No obstante, no es sencillo que un talento forjado a la sombra de la muralla destaque en el ámbito global. Una de las excepciones es Miguel Colmenares. El tirador del Aeroclub, un habitual en los podios de los campeonatos nacionales, fue más allá en Alemania. Consiguió el título de campeón mundial por equipos en armas de avancarga con su cominazo.

Con una pistola que recuerda a las películas de las batallas napoleónicas, el deportista lucense exhibió una enorme precisión. Bola de plomo, pólvora, piedra de sílex y puntería extraordinaria fueron los ingredientes que le llevaron a deslumbrar en tierras germanas. Treinta minutos para realizar trece tiros (puntuaban los diez mejores) llevaron a Colmenares a experimentar un momento de enorme felicidad. «Uno nunca se cansa de ganar», asegura.

Pero no todo es romanticismo. Una de las asignaturas pendientes de los tiradores es eliminar algunos tabúes que existen sobre ellos. «Siempre hay gente que te dice que no le gustan las armas porque no son violentos. Pero nunca he visto un empujón o una patada en una galería, como pasa en otras modalidades. Además, debemos tener cuidado, porque si tenemos antecedentes penales, nos retiran la licencia», asevera Colmenares. «En el ámbito de mutualidad deportiva, el riesgo del tiro es similar al del ajedrez», apostilla el campeón del mundo.

Inicios

Colmenares se inició en el tiro hace ocho años. «Mis comienzos fueron una casualidad. Mi padre tenía una pistola que yo nunca había visto. Un día me dijo que no le apetecía seguir tirando y que la iba a vender. Le dije que me quedaría con ella. Cuando probé, me gustó tanto, que he entrenado todos los días desde entonces», indica.

Y los éxitos no tardaron en llegar. «Mi máxima ilusión cuando empecé a tirar era quedar algún día campeón provincial. Esa era mi ambición. Pero parece ser que tengo cualidades para esto», afirma.

Tras iniciarse con pistolas de aire y moderna, algo cambió en su interior poco después. «Un día, en Rozas, vi a un compañeros del Aeroclub que tiraba con un arma muy rara. Hacía operaciones extrañas como cortar trozos de tela, darles golpes a una bola... Me pareció tan bonito, que a la semana siguiente tenía mi primer arma de avancarga. Fue una pistola con la que quedé campeón de España», narra.

Pero, ¿qué se necesita para brillar en una disciplina que requiere tanta precisión? «Sentido del equilibrio, ser una persona metódica, coordinación y capacidad de concentración. Si estás apuntando y se te pasa cualquier cosa por la cabeza, es imposible hacer un diez. Hay momentos en las competiciones en los que estamos cincuenta personas en la galería y no me entero si hay gente tirando», expone.

Artesano

Las armas históricas han atrapado a Miguel Colmenares hasta el punto de que él mismo se fabrica los proyectiles. «Se ahorra muchísimo. Y como aquí los inviernos son muy largos, en una tarde de domingo se pueden hacer trescientas bolas», dice.

Campeón del mundo, con récord incluido, en Alemania, el tirador lucense no se olvida de su bautismo en un torneo planetario: «Fue hace dos años en Portugal. Estaba nervioso. Al entrar en la galería, oía mucho más fuerte los latidos de mi corazón que los disparos de los adversarios».