El portero del Coruxo Fernando solo ha encajado un gol en cinco partidos
25 sep 2012 . Actualizado a las 12:44 h.El Coruxo ha echado el cerrojo a su portería. Su meta, Fernando López, suma ya 374 minutos sin encajar un gol en Liga. Desde que el futbolista del Alcalá Álvaro Portilla lo batió en el minuto 76 del partido que abrió la temporada, el meta madrileño no se ha visto obligado a recoger ningún balón del fondo de su red. «Antes de empezar la Liga nunca piensas que vas a firmar estos números porque es muy complicado, pero con el paso de las jornadas te lo planteas como un reto más», señala.
En apenas un mes, Fernando se ha ganado la confianza del vestuario, que ve en él una garantía para suplir la marcha de Alberto Domínguez. «Da mucha seguridad al equipo. Es un portero muy completo. Se mueve muy bien bajo palos y en el juego aéreo es muy seguro. No es un portero que se caracterice por hablar mucho, dice lo justo para organizar a la defensa y eso nosotros lo valoramos», dicea el central Yao. «Para ser un portero tan grande -mide 192 centímetros-, es muy rápido y tiene unos magníficos reflejos. Además, se maneja muy bien con los pies. Es una persona introvertida, pero en la portería tiene personalidad. Ordena mucho y se nota que tiene experiencia», subraya Francisco Javier Falagán, el preparador de los porteros y exmeta del Hércules.
El éxito del nuevo Coruxo de Antonio Gómez parece estar en su solidez defensiva. El equipo vigués solo ha recibido un gol en las primeras cinco jornadas.
Y mucha culpa la tiene Fernando. Hace dos jornadas detuvo un penalti a un futbolista del Rayo Vallecano B en O Vao. El domingo volvió a ser decisivo ante el Ourense en O Couto. Él, sin embargo, se escabulle cuando se le señala como fundamental en la trayectoria de su equipo: «Está claro que en alguna acción puntual pude ser decisivo, pero el éxito es de todo el equipo. Tácticamente trabajamos muy bien, defendemos como un bloque».
Un trotamundos del fútbol
Fernando llegó este verano al Coruxo procedente del Kosice de la primera división eslovaca. «Fue un año duro. Tuve bastantes problemas, tanto deportivos como económicos», admite el madrileño, para quien era su segunda etapa en ese club. «La anterior había sido muy positiva. Hace tres años llegué allí en diciembre. El equipo estaba defenestrado, casi descendido, y al final logramos salvarnos incluso con comodidad», recuerda.
Formado en las categorías inferiores del Atlético de Madrid, cuenta con una larga experiencia en Segunda B -Rayo Vallecano, Linares, Córdoba, Atlético Baleares, Lucena?-. Pero su primera aventura lejos del Manzanares la vivió en el fútbol escocés. En el 2002, con 19 años, aceptó la oferta del Livingston, un club que iba a jugar la antigua Copa de la UEFA. «Era una buena oportunidad para mí, pero tuve la mala suerte de romperme el ligamento cruzado de la pierna derecha», explica. En Vigo las cosas no le pueden marchar mejor. El vestuario le ha acogido con los brazos abiertos y «ojalá pueda prolongar esta racha, sería magnífico», zanja.