Todas las temporadas, y en todos los campos, se registra alguno de esos goles llamados tontos por inesperados y el modo y manera en la llegada del balón al fondo de la portería. Posteriormente, aparece en el marcador un gol que ofrece dudas sobre las que se informa sin absoluta claridad y, lo más cómodo, es hacerlo inclinando el juicio del lado de cada uno. El fútbol es examinado con criterios muy diferentes. Las jugadas de un mismo partido, visto desde el palco o localidad del graderío popular, se juzgarán con una inclinación favorable y con exceso de partidismo. Aquí viene al pelo aquello de que «nada es verdad, ni mentira; todo es según el color del cristal con el que se mira».
Surge este comentario, leyendo un periódico catalán en donde se advierte, con notable preocupación, del error en el que incurre una parte del barcelonismo, aireando con euforia la cifra de 8 puntos que el Barça lleva de ventaja al Madrid. Cierto que es una ventaja notable, pero verdad también que la Liga está empezando. Hay un mundo de fútbol por delante, y esas manifestaciones son más propias de unos jóvenes y exaltados hinchas que de una afición tan veterana como la azulgrana.
Van disputadas solo cuatro jornadas de un campeonato con 38 partidos para cada uno de los 20 equipos. Claro que mejor es llevar sumados más puntos que el resto, sobre todo que máximo rival de siempre, pero sin alardear sonora y apresuradamente por ello. La Liga está empezando, y no terminará hasta el 1 del mes de junio. Antes, y en más de una ocasión, hablaremos sobre el tema.