Cuando a uno le preguntan si cree que el balón traspasó la línea de meta, tras rebotar el esférico en un
poste, es porque existen serias dudas. Ante la duda, no debe tomarse una decisión firme, en este caso dar como gol un balón que pudo, o no, rebasar la línea.
Es lo que sucedió anteayer en Los Cármenes, con un balón que el deportivista Oliveira estrelló en el larguero, botando el cuero a espaldas del guardameta Toño, tal como se recogía en la fotografía que ayer publicaba La Voz y en donde no quedaba claro si el bote del balón en el suelo fue más allá de lo que parece. Tales confusiones, en las incidencias del juego, no son culpa únicamente del árbitro y ahora quedarán muy pronto eliminadas. Por fin, las nuevas tecnologías fueron aceptadas por la Fifa, después de muchas reuniones.
En diciembre próximo, primero en el Mundialito de clubes, y después en el Mundial-14, a celebrar en Brasil, ya entrará en funcionamiento este sistema con el fin de eliminar estos viejos problemas planteados en diversos encuentros de fútbol. Los más sonados fueron el gol concedido a Inglaterra frente a Alemania, en la final del Mundial-66, y otro no concedido a España, frente a Brasil, en el Mundial del 74, en México.
Goles fantasmas hubo muchos y su adiós está acordado con estos artilugios que tanto rechazo vinieron encontrando desde que se habló de la necesidad imperiosa de aplicarlos al fútbol. El árbitro recibirá, en su reloj suizo de pulsera, la señal correcta en menos de un segundo de tiempo.