El techo coruñés de la ACB

Pablo Gómez Cundíns
pablo gómez A CORUÑA / LA VOZ

DEPORTES

El jugador bosnio espera una oferta junto a su familia en su casa de Oleiros

16 sep 2012 . Actualizado a las 00:12 h.

Barajas se guardaba un as en la manga. Y tenía acento coruñés. Era la escala inevitable que Alma tenía que realizar para regresar a su Bosnia natal por primera vez desde la guerra. Volaba desde Galicia, donde se había asentado con su familia. En concreto, en Perillo (Oleiros), a orillas del océano Atlántico. Era el año 2005 y el retraso de aquel vuelo que debía salir de Madrid fue antológico.

Y en las densas horas de espera apareció un hombre de 2,20 metros de estatura que también debía acudir a su Bosnia natal para agilizar las gestiones de su visado. Se llamaba Nenad Sinanovic (Zavidovici, 1983) y jugaba al baloncesto en el Real Madrid. Tanto dio de si aquel viaje que ahora ambos acompañan a su pequeña hija al colegio en A Coruña. Mientras aguardan una oferta de algún equipo interesado en los servicios de Nenad.

El que era el techo de la ACB en la pasada temporada no alcanzó un acuerdo con su anterior equipo, el Unicaja de Málaga para la prolongación de su contrato y el equipo malacitano tampoco ejerció la opción de incluirle en el tanteo con una rebaja de su ficha.

Llegó el verano y Sinanovic se enroló con su selección en un largo clasificatorio para el Eurobasket que se celebrará el próximo año en Eslovenia. Obtuvo el pasaporte hacia el campeonato continental junto a Georgia y Letonia en un grupo en e que también se encontraban las selecciones de Holanda y Rumanía.

De regreso a Oleiros, continúa ejercitándose en solitario a la espera de una llamada «de un equipo de ACB o cualquier otra Primera División, donde se me presente un futuro prometedor». Galicia solo ofrece una solución en este sentido: el Obradoiro. «Nunca se sabe», apunta sin demasiada contundencia.

«¿Que si me arrepiento de no haber seguido en Málaga? Pues no mucho, la verdad. Siempre intento ser optimista, porque nunca sabes lo que te puede venir. Por eso, nunca hay que perder la ilusión», repasa el pívot de origen bosnio que obtuvo el pasaporte español el año pasado.

Sostiene Sinanovic que el público todavía no ha visto su mejor versión. «Puedo mejorar y demostrar que valgo. Solo hay que tener paciencia», matiza. A ello dedica toda su energía actual, con la única excepción de la atención que dedica a su familia.

«Mientras tanto, disfruto de Galicia, de la amabilidad y honestidad de su gente y, por supuesto, de la comida y de las temperaturas agradables», argumenta. Es lo que lleva haciendo su esposa Alma desde el año 1993, cuando se asentó en Perillo.