Goles con sabor a chocolate

La Voz

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Los coruñeses fueron implacables en la pista. Toda Europa lo pudo comprobar. El hambre de victoria cogió a sus rivales a paso cambiado. Conclusión: título al canto. El seleccionador Catxo Ordeig dio con la tecla mediante mostrando a sus jóvenes jugadores el vídeo del estadounidense Rick Van Beek, que compite en triatlón con Maddy, su hija de trece años con parálisis cerebral. «Ella es mi corazón y yo soy sus piernas», espeta.

Los chavales recogieron el guante y César Carballeira decidió motivar a su amigo (también rival en las canchas coruñesas) Ignacio Alabart. «En la semifinal contra Portugal le dije que si metía dos goles le regalaría dos chocolatinas. Ignacio aceptó. Aunque al final los goles los metí yo, las asistencias fueron suyas, así que pensé que se merecía el premio de todos modos», relata el capitán de la selección española.