Dicen que en este mundo todo tiene dos caras. El fútbol, también, y para comprobarlo basta con esos partidos en los que se registra un brusco cambio en el juego de los equipos, entre el primero y el segundo tiempo, cambio que se refleja en la cara de unos seguidores que se sentían felices y terminan saliendo abatidos del campo. La frase de que «nada es como empieza, sino como termina» se escuchará repetidamente en este campeonato que empezó a rodar de manera galopante, con partidos desde el viernes al lunes, ambos incluidos, y parece moderar su marcha porque hoy solo hay un partido de Segunda.
El propósito de este comentario no era hablar de la programación de los partidos, sino comentar con los seguidores la existencia de dos ligas. Salvo para esos dos que van por libre, pugnando entre ellos al tiempo de ser jaleados de forma continua por los medios de sus respectivas ciudades con un comportamiento que, en demasiadas ocasiones, origina enconos que arrastran a otros aficionados alejados de la cuestión, confirmando que todos tienen derecho a opinar (¡faltaría más!), pero respetando normas y estilos que en el mundo del fútbol se olvidan con frecuencia.
Vísperas de la segunda jornada de un campeonato que nos irá descubriendo las dos caras tan diferentes que muestran los equipos, entre jugar partidos en campo propio o hacerlo fuera de casa. Un comportamiento general... salvo el Madrid y el Barcelona, como se percatan los aficionados.