Próxima escala, Río de Janeiro

Pablo Gómez / Iván Antelo A CORUÑA / LA VOZ

DEPORTES

La coruñesa Sofía Toro compartió medalla de oro y proyectos de futuro en una visita a La Voz

15 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Sofía Toro Prieto-Puga (A Coruña, 1990) logró un hito para Galicia a 1.700 kilómetros: el primer oro olímpico logrado por una deportista gallega en 116 años de Juegos en la era moderna. En su equipo de match race de vela, otra gallega (la pontevedresa Támara Echegoyen). Después se sumaría el bronce de la viguesa Begoña Fernández, capitana de la selección de balonmano.

La lejanía no supuso el olvido y pocas horas después de regresar a casa, Sofía Toro quiso compartir su gloria con toda Galicia, visitando las instalaciones de La Voz para recordar momentos y emociones en el campo de regatas de Weymouth. «Es curioso, Támara sale en todas las fotos sonriendo y yo con una cara de esfuerzo tremenda», destaca al repasar las imágenes de la gesta.

«Después de la regata final, nos tiraban al agua una y otra vez... No nos importaba lo fría que estaba», añade. No era para menos. Ninguna gallega había ganado antes una medalla olímpica. «Seré la primera, eso no me lo quita nadie. Pero habrá más medallas», avanza.

Los planes de futuro son todavía difusos. Quiere retomar sus estudios. Sobre el agua, su clase, match race, no figura entre las disciplinas de los Juegos de Rio 2016. Entre las opciones, el 470 femenino (pero Tara Pacheco y Berta Betanzos, que también estuvieron en Londres, forman un equipo consolidado con un palmarés internacional incuestionable) y el catamarán mixto (que sustituye al match race y que, además, le permitiría competir al lado de su hermano Jano).

La familia es una de las claves del éxito de Sofía. Su padre, Miguel, llegó a jugar en el Liceo de hockey sobre patines. Su abuelo, Miguel, forma parte de la vela gallega. Y su hermano Jano, a punto estuvo de ir a los Juegos de Londres en la clase Star. «Pensé: "Viviendo en A Coruña, al menos que sepan lo que es navegar". Así que empezaron a los siete años en un cursillo... y acabaron con una medalla», explica el padre. «Se apoyan mucho. Han viajado por todo el mundo juntos, incluso en furgoneta. Tienen las mismas inquietudes, incluso compartieron material. Hablan el mismo idioma», añade.

Tertulia y cartas en Weymouth

Una casita al pie del campo de regatas en Weymouth servía de cuartel general, «donde se hablaba de todo, salvo de vela», explican, «y donde se jugaba a las cartas» para desconectar. Acudió incluso familia procedente de Biarritz, como Juan Miguel. Y es ahora cuando recuerda que «cuando ganaron a las francesas vi gestos técnicos que me olían a medalla». «Desde Santander, sede de la selección, también destacaban la forma de competir del match race», explica Germán Suárez-Pumariega, presidente del RCN de La Coruña.