«Los Juegos de Río son ya un objetivo que me motiva»

Antón Bruquetas

DEPORTES

El deportista gallego asegura que quiere repetir el éxito de Londres en Brasil

09 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

A la cara de Javier Gómez Noya (Basilea, 1983) se le ha esfumado el gesto de cansancio que lucía el martes por la tarde poco después de atravesar la línea de llegada en Hyde Park. Y eso que apenas ha podido reposar después de su gesta, de finalizar en la segunda posición de uno de los triatlones más rápidos de la historia. Sus últimas horas se han consumido entre los diferentes compromisos públicos que no le han permitido aún saborear la plata que pende de su cuello. Pero su ánimo flota ahora propulsado por el dulce sabor del éxito y no duda en apuntar ya hacia los Juegos de Río. «Quiero volver a sentir esto dentro de cuatro años», dice mientras una sonrisa perenne ilumina su boca.

-¿Ha vuelto a ver la carrera?

-Vi algo cuando estaba en un plató de televisión, pero solo eran unos fragmentos. De todos modos, la tengo granada en la mente de forma bastante nítida.

-¿Y qué le dicen las imágenes que guarda en la cabeza?

-Creo que tácticamente hice exactamente lo que tenía que hacer, estuve donde debía estar y obtuve el mejor resultado posible. Y también veo que estuve muy cerca de Alistair, más cerca que nunca, pero al final demostró que disponía de algo más de gas que yo en los últimos tres kilómetros y con él no pude.

-¿Qué pensó cuando atravesó la meta?

-Lo único que quería es acabara el sufrimiento de una vez por todas. Sin embargo, a los cinco segundos de estar en la llegada, cuando recuperas el aliento y la mente se vuelve clara de nuevo, sentí un alivio y una satisfacción profundos. Me di cuenta de que había ganado una medalla.

-¿Le molestó perder el oro?

-Evidentemente cuando eres un competidor, no piensas si estás en unos Juegos o en la carrera de tu pueblo. Quería ganarle a Alistair y estaba convencido de que podía hacerlo. Entonces en el instante en que me descolgó me quedó ese medio cabreo de decir: ?¡No pude estar con él!?. Pero luego valoras que Alistair ha hecho un carrerón, que yo he hecho otro carrerón, y una medalla olímpica es algo muy bonito... [Se queda callado unos instantes] Algo muy bonito [repite emocionado].

-¿Fue la carrera más rápida de la historia?

-En triatlón no existen récords mundiales, pero si los hubiese pienso que ayer [por el martes] en Hyde Park los habríamos batido. Se fue muy rápido en todos los segmentos. Por mi parte, no recuerdo una carrera tan perfecta. En el agua me situé detrás de Richard Varga, un hombre que es capaz de nadar un 800 en ocho minutos, y le pude aguantar el ritmo. Salir del lago delante de los Brownlee fue tremendamente positivo. Luego en la bicicleta supe centrarme en la rueda de Alistair. Y en el último 10.000 lo di todo, pero él estuvo sensacional.

-Se quedó cerca de bajar de 29 minutos en ese último trecho

-Pienso que Alistair, que hizo 29.07, si no se hubiese detenido a celebrarlo en la recta de llegada, habría bajado de esa marca. Él me ha confesado que en fresco hace el 10.000 en 28.00. Estamos hablando de ritmos bestiales.

-¿Le quedan fuerzas para pensar en otros Juegos?

-[Se ríe] Con el subidón de la plata digo: ?¡Qué me pongan Río mañana!? Es un objetivo que ya me motiva y creo que, con 33 años, llegaré a muy buen nivel.