El triatleta gallego lucha hoy en Londres por la medalla que se le escapó en Pekín
07 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Todo a una carta. No existe margen para el error. Javier Gómez Noya se enfrenta este mediodía (12.30 hora española) al único muro que le falta por derribar en el triatlón: vestirse con una medalla olímpica en Londres.
En Pekín unas molestias físicas lo apartaron del podio, paladeó el sabor agrio de quedarse a las puertas. Aquel día de hace casi cuatro años, el deportista ferrolano llevaba colgado el cartel de favorito.
Esta vez es distinto. Los hermanos Alistair y Jonathan Brownlee se han adueñado de la disciplina. Manejan con maestría el esfuerzo de completar los 1.500 metros a nado, 40 kilómetros en bicicleta y 10 kilómetros más de carrera a pie.
Parece que su única lucha es contra el cronómetro. «No les encontramos debilidades», reconoce el entrenador de Gómez Noya, Omar González. Quizás es papel de primer secundario pueda favorecer al gallego. Liberado de responsabilidad sabrá exprimirse al límite para escalar la única cota que se le resiste e iluminar todavía más un palmarés de leyenda donde lucen, entre otros, dos campeonatos del mundo y tres de Europa.
Sin embargo, a favor de los británicos juega que la prueba se disputa en su país. Se saben como la palma de su mano las inmediaciones de Hyde Park, que acogerá el circuito de la prueba, y gozarán del aliento de un público entregado con los Juegos.
Por si fuera poco, el equipo de Gran Bretaña los ha blindado con un gregario, Stuart Hayes, que les da cierta ventaja para reaccionar en el caso de que haya complicaciones durante la carrera.
«Al conocerse los dos tan bien y tener un compañero que les pueda llevar para adelante si se encuentran con problemas es cierto que les da un plus», comenta el deportista afincado en Pontevedra.
Previsiones de lluvia
En este sentido, las previsiones avisan de que habrá otro invitado con el deberán lidiar hoy los deportistas: la lluvia.
A ninguno de los tres señalados, ni los dos Brownlee ni Javier Gómez Noya, le gustaría vivir una carrera con el suelo mojado. Saben que este factor meteorológico introduce una incertidumbre mayor al resultado. Provocará un rebumbio en el que subirse al podio tendrá un porcentaje aleatorio muy poco del gusto de los mejores.
Javier Gómez Noya asegura que si fallase en Londres todavía le resta gasolina para Río de Janeiro (será en el año 2016), pero no quiere demorarlo más tiempo, quiere tocar el éxito olímpico de una vez por todas y hoy mismo.