En los últimos 18 años siempre ha subido al podio algún implicado en dopaje
20 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.En cualquier carretera sobran puntos de encuentro. Para conductores o ciclistas. La localidad francesa de Pau se ha sumado a la lista de lugares comunes y hace años que concita a (presuntos) tramposos del Tour. El último en caer en la localidad pirenaica ha sido Frank Schlek, el mayor de los hermanos luxemburgueses que hace un año subieron al segundo y al tercer peldaño del cajón de la ronda gala. Su equipo lo mandó el martes para casa, privándole de disputar la etapa reina de la carrera. La UCI había hecho público el positivo de Frank en un control antidopaje.
El corredor esbozó ayer su línea de defensa: «Si el análisis se confirma tendré que pensar que he sido envenenado». Un alegato inédito. Contador optó por echarle la culpa a una chuleta de carne adulterada que habría consumido, precisamente, en Pau. Allí donde fueron cazados los tramposos Moreni y Vinokourov y donde Rasmussen entregó (al propio corredor de Pinto) el maillot amarillo que lucía después de fallar en tres localizaciones de control antidopaje. El danés no llegó a subir al podio de la edición del 2007, pero eso no impidió que se cumpliera una máxima ineludible durante casi dos décadas. Desde 1993, cuando Rominger y Jaskula escoltaron a Indurain, no hay año sin que alguno de los que suben al podio se vea implicado en un caso de consumo de sustancias prohibidas.
Es cierto que hay mucho nombre repetido entre el trío de triunfadores de las ediciones más recientes -entre ellos, el de Armstrong, todavía pendiente de resolver el proceso abierto contra él por la Agencia Antidopaje de Estados Unidos-, pero la lista es larga.
El Pirata inaugura la lista
La inaugura Pantani, tercero en 1994 y vencedor en 1998. El Pirata fue descalificado del Giro de 1999 por una tasa de hematocrito elevada que se vinculó al uso de EPO. Además, el italiano fue consumidor habitual de cocaína durante varios años -murió en el 2004 a causa de una sobredosis-. El año en que el pelado ganó la ronda gala, la carrera recibió el sobrenombre de Tour de la vergüenza después de que se destapara una red de sustancias dopantes en el Festina, el equipo de Alex Zülle.
El suizo había sido segundo en la edición del 95, en la que el tercer puesto fue para Bjarne Riis, que ganaría la prueba en la siguiente temporada. El danés confesó en el 2007 que había consumido EPO durante cinco años. Él protagonizó junto a Ullrich y Virenque el primero de los dos podios negros consecutivos de la carrera francesa. El alemán y el galo -que en 1997 subirían al cajón junto a Pantani- también estuvieron vinculados al uso de sustancias ilegales. El primero, en la operación Puerto, el segundo, por el citado caso Festina.
La operación Puerto también fue la cruz de Joseba Beloki, representante español en el triunvirato de vencedores del 2000, el 2001 y el 2002. Vinokourov manchó el podio del 2003. El kazajo dio positivo en una crono del Tour del 2007 y su equipo fue expulsado (¡en Pau!).
Andreas Klöden (autotrasfusiones en el 2009), Ivan Basso (otro implicado en la operación Puerto), Floyd Landis (positivo por testosterona en el 2006), Bernhard Kohl (uso de CERA en el 2008) y Alberto Contador completan una lista de ilustres tramposos a la que el martes se sumó el mayor de los Sckleck a cobijo de una villa maldita en los Pirineos.