El peso del grupo

Iñaki Sáez EL EXPERTO

DEPORTES

Cuando llegué a la selección sub-21 -con la que, en 1998, Sáez conquistó un campeonato de Europa que figura entre sus muchos logros con las categorías inferiores- me encargaron confeccionar un equipo técnico con el que trabajar por el futuro del combinado nacional. Desde el principio, tuvimos clara nuestra prioridad: conseguir que todos los chavales sumaran, que todos se sintieran importantes. Y así sigue siendo hoy. En nuestra selección hasta el médico ha ayudado en esa tarea. Entonces teníamos al gallego Cota -actual galeno de la absoluta y del Celta-, que les grababa vídeos simpáticos a los chavales para verlos juntos y crear equipo.

Un grupo como el que ha ganado en Estonia, demostrando que existe un relevo de garantías. Porque, con los años, las individualidades se van perdiendo y los chavales aprenden a poner sus habilidades al servicio del conjunto. Se tienen que dar cuenta de cuándo conviene hacer un regate o cuando es mejor dar un pase, pero eso lo da la experiencia.

Lo hemos visto en la final de este campeonato, donde una combinación logró derribar un muro que no habían conseguido sobrepasar las individualidades. Deulofeu y Jesé son jugadores diferentes, con una calidad extraordinaria, pero todavía no sabemos cómo va a acabar su historia. Para triunfar sus cabezas tienen que funcionar muy bien y contar con un buen trabajo de sus clubes a la hora de las cesiones o de darles una oportunidad en el primer equipo. Pero detrás de ellos ha brillado un futbolista como Oliver, que tiene ya todas las condiciones para triunfar. Y no como finalizador, sino como creador, un puesto que representa las virtudes de la selección española y garantiza un futuro alentador.