El italiano, protagonista de una Eurocopa en la que brillaron Kedhira, Özil e Ibra
03 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.España también ha salido ganadora por aplastante mayoría en el plantel ideal de la Eurocopa. Los entrenadores del equipo técnico de la Uefa eligieron a 10 españoles entre los 23 distinguidos. Pero al lado de la magia del combinado de Del Bosque, aparecen otros prestidigitadores, con Andrea Pirlo a la cabeza. Su juego de seda lideró a Italia hasta la final.
Aunque le pidiese la camiseta a Xavi Hernández después de la final, Andrea Pirlo (Brescia, Italia, 1979) era el único mago de la Eurocopa que no vestía de rojo. La nueva Italia emerge sobre un lobo de mar, un campeón del mundo de 2006 que ha resistido al paso del tiempo para abanderar un nuevo concepto futbolístico.
Él como nadie ha vivido el tránsito entre el catenazzio y el toquenazzio, como algunos ya han bautizado el nuevo juego de los transalpinos. Porque al margen de la triple corona, España ha exportado su fútbol, su gusto por el juego asociativo a través del balón y del toque.
Italia ha sido la última, pero no la única que ha pasado del músculo a la danza. Antes lo hizo Alemania, y en la selección germana ha alumbrado como nunca Sami Khedira, un especialista en el corte, en la disciplina táctica y en el pase corto en el Real Madrid, que llegada la Eurocopa se ha imbuido del espíritu pelotero de la roja. Sin la atadura de Mourinho apareció más que nunca en ataque, se ofreció, encontró espacios y hasta marcó un gol. Por momentos parecía Özil, otro mago que sigue creciendo y que camina hacia el liderazgo teutón.
Ni Grecia ni Karagounis tienen el mismo gen futbolero en su piel, pero a su manera el legendario capitán heleno salió de Ucrania por la puerta grande. Marcando el gol que clasificó a una selección menor para cuartos casi en la única llegada de su equipo en el partido contra Rusia. Él mejor que nadie representa el otro fútbol. El del músculo, contragolpe y rentabilidad máxima. Nadie consigue más por menos.
El músculo de Cristiano
Quien tampoco cambia es Cristiano Ronaldo. El capitán de Portugal ha sido uno de los nombres propios de la Eurocopa, pero con su juego explosivo y su pegada demoledora, concentrada además en dos partidos concretos: la remontada frente a Holanda en el epílogo de la fase de grupos y en el cruce de cuartos con Chequia.
Porque si hubiera que buscar un gran triunfador en Portugal, sería su compañero Pepe. Tan contundente como siempre, con alma de delantero y menos teatrero de lo normal. Fue el mejor defensa de la Euro tras el imponente cuarteto español.
Zlatan Ibrahimovic también pudo irse a casa tranquilo. No por el fiasco de una Suecia a años luz de las potencias europeas, pero sí con la obra de arte que regaló en su despedida ante Francia. Un gol que quedará registrado en todas las retinas y hemerotecas. Suspendido en la aire y a un único toque cruzó un balón imposible. Cuestión de detalles.