Una inoportuna lesión en la rodilla al comenzar la pretemporada, marcó el curso 2011-2012 para Miguel Escalona.
-Tras una temporada complicada, ¿los dos partidos contra el Cádiz le sirvieron para reivindicarse?
-Lo que más fastidian son las lesiones, y aún peor si son de larga duración. Hasta enero no tuve la oportunidad para entrar de verdad. La temporada no fue del todo buena, pero acabó sensacional. Y si hubo quien dudó de mí, si alguien pensaba que me faltaba capacidad... Yo tengo claro mi nivel. Y sí, el fútbol al final fue justo conmigo, y los buenos momentos llegaron. Es una pena que haya sido por la lesión de un compañero.
-¿Qué tal su relación con Diego Rivas?
-Muy buena. Es un tío honrado, sencillo, muy buena persona. Nos hemos echado un cable siempre. Da gusto compartir la posición con un compañero así, y ninguno tenemos la culpa de que el otro no juegue.
-¿Y con Roberto Valeiro [el entrenador de porteros]?
-Otra pieza imprescindible para que hayamos dado el nivel. Es un tipo tranquilo, muy minucioso en las correcciones y un buen compañero.
-¿Cuál ha sido el secreto de este Lugo para ascender?
-Desde que estoy aquí, el nivel humano ha sido altísimo, y sentó las bases del éxito. No hay mejor cimiento que un buen ambiente, que aprieten los que no juegan, que sean honestos.
-La cena de despedida fue muy emocionante, y usted parecía uno de los más afectados.
-Año tras año pasa lo mismo. Yo me entrego al máximo. Y hemos sido una familia. La gente aquí siempre me ha hecho sentir como en casa, en el club, los trabajadores, la directiva... Y también los de fuera del equipo.
-¿Es un adiós para siempre?
-Para mí es un hasta luego.
-¿Cómo vivirá los duelos contra el Lugo?
-Será una sensación extraña. Pero cada uno defenderemos los nuestro.
-¿Cómo ve a los rojiblancos en Segunda?
-Me gustaría que continuase bastante gente, porque tienen capacidad para competir en la categoría.