Una de cal y otra de arena resultó ser en su tiempo una de las secciones más leídas en las páginas de Deportes, a finales de la década de los cuarenta. Firmada por Manuel Ponte Patiño, periodista coruñés residente en Buenos Aires, que vino a casa de vacaciones en julio de 1936. La guerra le impidió regresar y terminó jubilándose en este periódico, en donde se acreditó como experto comentarista en fútbol y en boxeo, deporte este que él llevó muy arriba desde la páginas de La Voz de Galicia. «Una de cal, y otra de arena» ofrecía al lector dos de las caras que, a juicio de Ponte Patiño, reflejaban lo sucedido. Algo así como referirse a la cara y la cruz de un partido de fútbol o de un combate de boxeo de los que entonces se celebraron en la ciudad coruñesa.
¿Por qué viene todo esto a relucir ahora? Porque me vino al recuerdo la vieja estampa, leyendo La Voz de Galicia de ayer, en donde se veía a Oltra en un claro gesto de enfado por la prolongación de los 4 minutos del partido de Riazor, tiempo extra que coincidió con el gol del empate, algo que tampoco es novedad porque sucede con frecuencia. Sin ir más lejos, en el último Celta-Deportivo (2-3) de Balaídos, en donde el gol del triunfo coruñés coincidió con el final del derbi. Un derbi que se confía repetir en Primera, según se detecta en el ambiente y a la espera de lo que consiga hoy el Celta en Cartagena. No será definitivo, pero sí de gran influencia.