Sechu vence al Annapurna

Xosé Ramón Castro
X. R. CASTRO VIGO / LA VOZ

DEPORTES

El alpinista vigués, primer gallego en coronar la cumbre más peligrosa

07 may 2012 . Actualizado a las 12:04 h.

Sechu López se convirtió ayer a las 13.05 (hora nepalí, casi cuatro horas más en España) en el primer gallego que puso sus pies en la cima del Annapurna, la montaña con mayor índice de muertes del mundo. Lo hizo después de un periplo de más de ocho horas de ascensión y desafiando a unas condiciones extremas que aconsejaron a la mayoría de las expediciones presentes en la montaña del Himalaya a desistir, entre ellas la de Carlos Soria. En total, el alpinista vigués invirtió más de catorce horas entre subir y bajar al campo cuarto, en donde tenía previsto pasar la noche para recuperar fuerzas y proseguir el descenso hacia el campo base.

«Está muy cansado, pero a la vez muy animado por haber conseguido alcanzar la cima del Annapurna», comentaban sus más allegados en la tarde de ayer. Porque Sechu llegó a Nepal con un doble reto. El primero, alcanzar su segundo ocho mil (el primero había sido el Gasherbrum II en el 2009) y el segundo, celebrar del mejor modo el 70 aniversario de Montañeiros Celtas, su mítico club de toda la vida. Para ellos fue su primer mensaje a 8.091 metros de altura.

El alpinista gallego logró el éxito en las peores condiciones. En medio de fuertes nevadas que aparecían sin avisar en los partes meteorológicos, presenciando avalanchas como espectador de excepción en el peligroso sendero que conduce del campo dos al tres, durmiendo al borde de un precipicio en medio de una tormenta de nieve y de ráfagas de viento de 80 kilómetros hora.

Tal era el panorama, que una de sus compañeras de expedición, la asturiana Rosa Fernández optó por abandonar camino del campo 2. En su retirada comentó que «tuvimos tres avalanchas seguidas en el primer intento a cumbre. Realmente, después de eso creo que ya no pude dominar mi cabeza, no podía dormir».

Carlos Soria, el veterano alpinista de 73 años todavía fue más allá, al tildar de temeridad intentar alcanzar la cumbre en semejantes condiciones. «No pongo en peligro mi vida ni la de los míos», comentó el abulense antes de retirar el campo base.

Con riesgo pero sin locuras

Pero Sechu y un grupo de otros nueve alpinistas de diferentes nacionalidades decidieron tirar hacia delante conscientes que para ellos era la última oportunidad. Lo hicieron sin arriesgar su vida, sin hacer locuras (ya tenía la experiencia de dos dedos congelados en el Manaslu). El día 2 de mayo llegaron al campo 2, a la jornada siguiente al tres y desde ahí, al cuarto con dos paradas. El sábado por la noche, a 7.100 metros de altura, iniciaron el asalto definitivo para hacer cumbre en el medio día de ayer.

Con su gesta zanja las cuentas pendientes que el alpinismo gallego tenía con el Annapurna, que había sido infranqueable para los hermanos Novás en 1985 y 1997 (de ahí data el último intento) y para la expedición de Montañeiros Celtas del año 91 con Chus Lago, Félix Criado y Chito Veiga al frente.

Sechu dispone ahora de nueve días para bajar, volver a Katmandú y volar a Vigo.