Por cierto, ganamos....


Enganchados a la emoción, con la adrenalina por el marcador por la nubes, nos encontramos de repente con un partido al que no estamos acostumbrados. Ahora somos un público competitivo. Este equipo nos ha metido el gusanillo y ahora no podemos vivir sin él.

En el tercer cuarto los árbitros, que parecían echar de menos la tensión, consiguen calentar el encuentro y nos dan un nuevo motivo para engancharnos. Los jugadores respondieron como toda la temporada. Competir por la victoria ya forma parte del ADN.

El Zaragoza pareció ganar tres veces el partido, pero entre despedidas (emocionado Tuky Bulfoni) y la designación de Corbacho como nuevo emblema del club para el público, el Obra hizo buena su leyenda del yo no me rindo y acabó forzando una prórroga para que pudiéramos disfrutar cinco minutos más de este equipo, que desde el miércoles pasado forma parte de la historia.

Ver el pabellón lleno, todos de pie, sin abandonar ninguna localidad, demuestra agradecimiento de esta ciudad a este equipo.

Por cierto, ganamos...

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