Una final para conservar

Andrés Gimeno

DEPORTES

30 abr 2012 . Actualizado a las 11:54 h.

Entre las grandes finales del Trofeo Conde de Godó que he visto, desde ahora figura también la de ayer entre Rafa Nadal y David Ferrer. En Barcelona ha habido partidos por el título inolvidables, como el triunfo de Manolo Santana sobre Rod Laver en 1970, o el primer título de Manolo Orantes frente a Bob Lutz en 1971.

Cada época tiene sus dominadores. Y las finales en Barcelona entre Nadal y Ferrer van camino de marcar una etapa. No recuerdo apenas partidos tan intensos como el que los dos españoles nos brindaron ayer. El alicantino, pese a que no supo rematar a su rival, jugó uno de sus mejores partidos. Claro que eso no es suficiente para derrotar a un rival que no estuvo a su mejor nivel, pero que gana igual.

Lucharon a muerte sobre la pista central del Real Club de Tenis Barcelona, sobre todo en el primer set. Llegué a pensar que Ferrer podía ganar esta vez a Nadal en tierra, pero en los momentos clave el mallorquín no perdona. Impuso su ley en los instantes decisivos.

A día de hoy podemos considerar a Nadal prácticamente invencible en tierra. Aunque, de cara a lo que viene por delante, en Madrid, Roma y Roland Garros, los únicos que le pueden hacer frente son Djokovic, que ya le ganó en esas condiciones y Ferrer. O muy pocos más.