La fórmula 1 siente las revueltas

Un mecánico deja Baréin tras estallar un cóctel molotov cerca de su autobús


Baréin / dpa

La fórmula 1 vive en carne propia las protestas que sacuden Baréin, que estuvieron a punto de cancelar por segundo año consecutivo la carrera que finalmente se disputará el domingo. Cuatro mecánicos del equipo Force India se vieron envueltos el miércoles en los disturbios entre fuerzas de seguridad y manifestantes cuando volvían del circuito. Cerca de su autobús estalló un cóctel molotov. «No está bien que pasen esas cosas. Estamos aquí para una carrera», lamentó ayer el piloto de Force India Nico Hülkenberg. Uno de los trabajadores del equipo decidió volver a casa por temor.

A pesar de todo, en el paddock se trata de esquivar la polémica situación de un país dividido al que se ha trasladado la fórmula 1 para competir en la cuarta carrera del año. «Nuestro trabajo es el deporte», dijo el campeón del mundo, el alemán Sebastian Vettel.

«Nuestro equipo está concentrado en prepararse para ganar aquí», señaló el líder del campeonato del mundo, el británico Lewis Hamilton.

Force India no era el objetivo

Aunque el equipo Force India no era el objetivo directo del ataque, la fórmula 1 sintió de forma directa la ira de los críticos con el gobierno, que exigen más reformas y más democracia desde hace un año. «Protestamos para mostrar a la fórmula 1 nuestro enfado por el hecho de que se celebre aquí una carrera», dijo el activista pro derechos humanos Nabeel Rajab, del Bahrain Centre for Human Rights, al diario The Daily Telegraph. Tras un largo debate, la FIA (Federación Internacional del Automóvil) decidió la pasada semana dar luz verde a la carrera que sí se canceló en el 2011. Los opositores al rey temen que el Gran Premio sea instrumentalizado por el Gobierno. «La gente piensa que la fórmula 1 representa a estos dictadores», dijo Rajab. Las fuerzas del orden reprimieron duramente el miércoles una manifestación contra una exposición celebrada con motivo del Gran Premio. «No podemos garantizar la seguridad absoluta. Sería tonto si dijera algo así», señaló el asesor policial de Baréin.

Un ambiente calmado

El ambiente era ayer de calma en los alrededores del circuito, camino del cual se podían ver anuncios con lemas festivos. La policía ocupaba un discreto segundo plano. Los organizadores del Gran Premio invitaron a un exlíder opositor a que hablara con los medios internacionales, a los que aseguró que la población está «feliz» por el regreso al país de la fórmula 1.

«La fórmula 1 cambiará el ambiente. No es el motivo de las protestas», señaló Jasim Husain, que hasta los sangrientos disturbios del año pasado fue representante del principal grupo opositor. Luego, dejó su cargo. «Por supuesto que hay protestas, las hubo antes y las habrá después de la carrera», indicó Husain, que apuntó también: «Somos una sociedad tolerante». No lo tienen tan claro organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional, que informa de la violenta represión y las torturas que sufren los manifestantes.

«No está bien que pasen estas cosas. Estamos aquí para participar en una carrera»

Piloto de Force India

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