Las siete vidas del león

pablo gómez gijón / efe REDACCIÓN / LA VOZ

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El Athletic jugará la final de la Copa, las semifinales de la Europa League y aún sobrevive en Liga sin rotaciones y rozando el umbral del agotamiento físico

02 abr 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

El entrenador del Sporting Javier Clemente aseguró ayer que «hay que seguir luchando por respeto a esta afición» y reconoció que «la dificultad para evitar el descenso es muy grande pero mientras haya opciones hay que agarrarse a ellas». Clemente dijo que «la plantilla se siente descorazonada al ver que el más mínimo fallo se traduce en goles en contra».

Reconoció que desde que llegó al Sporting habla de «los mismos defectos y de los goles tontos que se encajan» y, aunque considera que hay cosas en las que el equipo ha mejorado, en otras no y eso hace que «los chavales lo estén pasando muy mal».

El técnico anunció cambios para el siguiente encuentro en el que el Sporting visita al Getafe. El entrenador rojiblanco aseguró que no entraban en sus cuentas las derrotas sufridas ante Mallorca y Zaragoza, que además consideró «injustas» por lo que públicamente sigue teniendo palabras de apoyo para su plantilla.

Según Clemente los jugadores muchas veces «corren como tontos incluso hasta la extenuación cuando lo mejor es actuar con tranquilidad».

Discusión con un periodista

El entrenador del Sporting mantuvo una fuerte discusión con un periodista en la sala de prensa, al que calificó de «sinvergüenza» y al que acusó de «instigar a la violencia» a través de sus comentarios en las redes sociales.

«Con que sólo le hagan caso tres personas en toda Asturias y vengan para mí con la intención de hacerme algo, y ya no le digo si estoy acompañado de mi hijo o mi nieto, si pasa algo de esto le haré responsable, usted puede hacer un grave daño», le dijo Clemente. El enfrentamiento fue en aumento y el técnico llegó a indicarle que «algún día le diré a su hijo que su padre es un sinvergüenza».

El periodista le pidió que no entrase en cuestiones personales y que sus críticas son profesionales, pero la discusión no sólo no cesó sino que fue en aumento por lo que el periodista abandonó la sala no si antes decirle a Clemente que «estaba como una regadera» y preguntándole si estaba bien de la cabeza.