Las valientes del fútbol base

Paulo Alonso Lois
paulo alonso lois FERROL / LA VOZ

DEPORTES

Jose Pardo

Equipos íntegros de niñas compiten ya en ligas de mayoría masculina en Galicia

21 feb 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Primero parecían bichos raros, luego se convirtieron en anécdotas cada vez más frecuentes, y ahora las niñas van ocupando con normalidad su espacio en el fútbol base. Dos equipos íntegros de crías compiten esta temporada en Galicia en las ligas mixtas, en las que coinciden ambos sexos. En las tres últimas temporadas, el crecimiento de fichas femeninas ha sido constante.

En Ferrolterra, el tema del fútbol femenino va más en serio. La delegación de la Federación Gallega en la comarca promovió la única liga propia de chicas de fútbol 8, con jugadoras a partir de los 12 años. Compiten 14 equipos, incluidos el Betanzos y el Victoria, aunque estos pertenezcan a la demarcación de A Coruña. En Cedeira hay dos plantillas inscritas, y atraídas por ver a las mayores, un grupo de jugadoras infantiles propusieron al club local montar otro de base formado íntegramente por chicas, aunque compitiesen contra niños.

«La idea partió de ellas, atraídas al ver jugar a las mayores. Empezaron a entrenar hace casi un año 24 niñas. ¡Hasta tengo que hacer convocatoria de 14! Quedan varias de ellas sin citar cada fin de semana. Pero no se borró ninguna», explica el entrenador del Cedeira infantil, Alberto Bouzamayor Arriví.

Goleadas mal entendidas

El entrenador del Cedeira infantil femenino entiende que falta verdadera cultura deportiva en algunos rivales: «Nosotros no competimos, salimos a pasarlo bien. Pero algunos niños, algunos rivales, son muy crueles. Si te pueden meter 40, no te meten 10. Varias de las niñas juegan muy bien, pero en estas categorías, por mucha calidad que tengas, la fuerza física se nota mucho».

Tal como informa Miguel Álvarez, la Milagrosa de Lugo tiene otro equipo alevín formado íntegramente por niñas. Este conjunto también compite en la liga comarcal de fútbol 7 contra otros masculinos o mixtos -en los que puede haber alguna cría-. Su equipo alevín de 12 niñas lo refuerzan ocho benjamines procedentes del fútbol sala. «Siempre jugamos contra chicos, pero competimos bien a lo largo de la liga. No recibimos ninguna goleada. Ellas tienen calidad y se desarrollan antes, pero a veces es cierto que les falta entrar más duro al contacto», explica Óscar Seijas, su entrenador.

Según confirman las distintas delegaciones de la Federación Gallega de Fútbol, el Cedeira infantil y la Milagrosa alevín son los dos únicos conjuntos de fútbol 7 formados íntegramente por niñas que compiten en las ligas de la comunidad.

Las carencias en la pirámide

El fútbol 11 femenino gallego, ahora con referentes a nivel internacional como Verónica Boquete, tiene una liga de Preferente y tres grupos de Segunda Autonómica. Falta todavía por crear una auténtica pirámide de competiciones, cuando la demanda aumente. La liga de fútbol 8 de Ferrolterra para mayores de 12 actúa como ese eslabón con la base -donde las niñas pueden competir en plantillas mixtas-.

«Tener una competición femenina propia me parece magnífico. Y la idea del Cedeira es estupenda para crear un vivero de niñas. Aunque tenemos que evitar resultados escandalosos, que no ayudan ni al que mete 20 goles ni al que los recibe», reflexiona Manolo Mesa, delegado de la Federación Gallega en Ferrol.

Otros clubes exploraron la idea de formar plantillas de niñas en fútbol 7, como el Orzán, que abandonó la idea, y ahora reparte a las crías en varias plantillas mixtas. De hecho, el club coruñés y el Atlético Arousana pidieron la creación de una liga infantil femenina, la principal reivindicación para dar mayor normalidad a la afición de las niñas.

Un bajo número de licencias

Como dato orientativo, la Federación Gallega cerró el último ejercicio con 55.093 licencias -1.415 de ellas femeninas, casi un 3% del total-. La cifra incluye el fútbol sala y solo recoge las fichas de niñas que compiten en ligas exclusivas de mujeres, no las de las competiciones mixtas.

En muy distintas categorías en Galicia, varias mujeres actúan como árbitras, también con normalidad, ganando un espacio donde antes eran una rareza.