El afectado, Antonio Iglesias, delegado de campo del club, fue castigado con catorce semanas de suspensión
03 feb 2012 . Actualizado a las 17:28 h.El Riotorto y el Valadouro disputaron hace dos semanas un encuentro de necesidades. Ambos se encuentran inmersos en la lucha por la permanencia en Primera Autonómica. Y cuando el marcador registraba un empate a dos goles, con remontada de los locales incluida, los mariñanos marcaron el gol que, a la postre, les daría el triunfo. Manolo Mandiá, técnico del Riotorto, y Antonio Iglesias, delegado de campo del club, protestaron la acción. Consideraron que el tanto había llegado en fuera de juego. Todo acabó con ambos expulsados y sancionados.
El árbitro reflejó en el acta que Antonio Iglesias había «agarrado por el cuello al juez de línea». Le sancionaron con catorce semanas de suspensión (doce por agresión y dos por menosprecio). No obstante, tanto el delegado de campo del Riotorto como el entrenador se mostraron sorprendidos cuando conocieron el alcance del castigo.
Mandiá, hermano del técnico del Hércules, señala que «yo protesté la acción, pero después me alejé y el delegado siguió hablando. No obstante, no vi ninguna agresión».
«Leve empujón»
Antonio Iglesias, por su parte, afirma que no recurrirá la sanción. En más de quince años como delegado de campo del Riotorto, asegura no haberse visto en otra situación parecida. «A veces, protesto. Pero jamás insulto ni agredo a nadie», dice.
Da una versión de los hechos distinta a la que recoge el acta: «Cuando les fui a llevar las fichas, antes del partido, les comenté que podría ser complicado, porque los dos equipos estaba en la zona baja. Les pedí que pitasen lo que viesen. Cuando marcaron el 2-3, le reproché al juez de línea que no se entendía con el árbitro. Este llegó y nos expulsó a Mandiá y a mí. Entonces, le di un leve empujón al linier y este me dijo que me iba a caer el pelo. Después, aluciné con la sanción».