Cerrado el plazo para los fichajes de invierno, el Deportivo no registró novedades en su plantilla. Diría que esto no es novedad, si nos atenemos a lo que sucede en el club de un tiempo a esta parte. Bien que lo saben aquellos seguidores que viven las vicisitudes del club, más allá del círculo limitado por el marcador del partido que juega el equipo coruñés. (Insisto, una vez más, en separar las actividades del club de los resultados del equipo en los partidos).
Hay otro sector de aficionados en quienes había tomado cuerpo el insistente rumor dando poco menos que por segura la vuelta de Capdevila a Riazor. Esos seguidores se sintieron ayer decepcionados cuando comprobaron que el mencionado defensa no viene al Deportivo. Ni él, ni tampoco alguno de los otros cuyos nombres se habían mencionado, ilusionando al seguidor que contaba con los refuerzos para el Dépor. Los refuerzos no llegan y surge la decepción. Como diría el paisano, «esto de los refuerzos, vino a ser el último invento». Es así, por mucho que se intente disfrazar.
Pero, por suerte, tenemos una realidad latente: el Deportivo es líder y el ascenso es el objetivo a confirmar.