Nadal busca mayor agresividad con una raqueta más pesada en la punta
12 ene 2012 . Actualizado a las 09:30 h.Tres gramos, apenas un puñado de aire, envuelven la reencarnación de Rafa Nadal para volver en el 2012 como un tenista más agresivo. Es el peso que gana su nueva raqueta en la cabeza -alrededor de las cuerdas- para que su bola salga con más potencia y profundidad, para recuperar su jerarquía y someter a Djokovic y compañía. Hasta ahí la teoría. Desde su debut hace unos días, se mueve en el terreno de las sensaciones, en conseguir igual control con un arma diferente. Desde el lunes probará su progreso en el Open de Australia.
«Trato de ganar un poco de impulso. Teóricamente tengo que entrenar con la raqueta nueva durante casi un mes o, por lo menos, tres semanas, para llegar a sentirme cómodo», explicó hace unos días Nadal. Cambió, quizá, al verse incapaz de seguir el tenis eléctrico del último Djokovic. El español lleva 15 meses sin ganar títulos en pista dura, la superficie sobre la que competirá hasta abril. Y siente que llega el momento de probar. «Tuvimos que tomar la decisión y los resultados serán mejores en el futuro. Probablemente afecte a mi juego al principio. Es un riesgo para el comienzo de temporada que estamos dispuestos a asumir», añade Nadal, que da tiempo al tiempo: «No es para encontrar una solución mágica, sino una alternativa que pueda ayudar a mi juego».
Como un martillo
La versión estándar de su raqueta pesa 300 gramos. La AeroPro Drive personalizada de Nadal sale de la fábrica de Babolat con 15 más, repartidos entre 10 de silicona inyectada en el mango y 5 de tiras de plomo alrededor de la cabeza. El propio jugador cifró en Sport el nuevo retoque: «Son tres gramos más en la zona superior del marco de la raqueta y se notan».
Xavi Segura, encordador del equipo español de Copa Davis y habitual colaborador de Babolat y Nadal, explica a Las Voz el cambio: «La raqueta funcionaría como un martillo, si vale el ejemplo. Si se añade más peso en la punta, genera una fuerza superior. Una raqueta más pesada, y con esos gramos en la zona de la cabeza, requiere un esfuerzo algo mayor, y la bola corre más».
El equilibrio de pesos lo marca el balance de la raqueta, que también modifica ahora. Su tío y entrenador, Toni Nadal, razona la necesidad de una mayor agresividad en el juego: «Al final de la temporada le costaba hacer golpes ganadores. Se le puso más peso en la cabeza de la raqueta para que le pegue con más fuerza».
El control, la adaptación
Tres gramos, inapreciables para un aficionado, suponen un ajuste en el juego de un fuera de serie. «A veces parece que pierdo un poco de control, como si no sintiera la derecha como antes», explica. No es la primera vez que piensa en el cambio, pero su calendario fue aplazando la decisión. Lo sopesó tras perder la final de Wimbledon ante Djokovic, y probó después de caer en el último partido del US Open de nuevo ante el serbio. «Le pusimos demasiado peso a la raqueta, no podía lograr el control de la bola, así que era demasiado arriesgado y volvimos a dejarlo». Tras el título de la Davis llegó el cambio. «Tras la final tenía preparadas todas las raquetas para cambiarlas. En teoría se supone que iba a practicar casi un mes o al menos tres semanas con la raqueta nueva. Pero al final solo pude hacerlo una», comenta por sus molestias de las últimas semanas.
«Puede ayudarme el el servicio, que no es el mismo de la recta final del 2010, y con mi ataque, conectando más golpes ganadores y, en especial, con el revés», explicó recientemente.