Compañero de generación en el Fabril de David, Maikel, Carlos García, Aira o Braulio, Viqueira se abrió camino como futbolista muy lejos de su tierra. Jugó en Primera en el Recreativo y el Xerez, con el que ahora regresa a A Coruña dos puntos por encima del descenso, en pleno proceso concursal y después de haber despedido al entrenador con que comenzó la temporada.
-No le ha temblado la mano para apostar por entrenadores noveles en la categoría. Tampoco ahora.
-Al final el que lleva en este deporte 25 años y ha estudiado luego para ser entrenador conoce todos los aspectos que puede tener el fútbol. Creo que tanto Juan [Merino, destituido a primeros de diciembre] como Vicente [Moreno, el actual] son dos personas muy preparadas, lo que pasa es que hay que tener suerte. Incluso hay muchos entrenadores que han salido así: Guardiola, Emery... No buscamos algo así, pero ahora nuestro técnico lleva aquí trece años, lo ha sido todo en Jerez y que ha estudiado para entrenador y es un tío riguroso y metódico. ¿Quién mejor que él? Conoce esta casa y sobre todo por la ilusión que tiene.
-¿Y usted? ¿No tuvo la tentación de sentarse en el banquillo?
-No. Tengo un carácter bastante fuerte y sería complicado hoy en día que yo entrenara. Sí es verdad que tengo el segundo nivel y algún día seguramente que sacaré el tercero, pero de momento no es algo que me llame la atención.
-¿Se siente realizado en su función de director deportivo? ¿Era con lo que soñaba cuando jugaba?
-Cuando eres futbolista no piensas muchísimas cosas de las que componen el fútbol. Es algo que cuando lo cogí hace dos temporadas aquí había dos futbolistas solo. Tuve que hacer un equipo completo y la verdad es que nos salió bastante bien. Y este año intentando que las cosas vayan bien. No es un trabajo [se ríe] recomendable para nadie, pero sí que es ligado al fútbol y eso te reconforta.
-¿Es más ingrato que el de entrenador?
-Bueno, ahí andarán los dos. [se ríe]. Lo que pasa es que yo soy al final el que ficha a toda la plantilla y el entrenador es el que la entrena, pero es complicado, la verdad es que es complicado ser director deportivo y lo asumo, como todo en toda mi carrera, tratando de hacerlo lo mejor posible y ya está.