Concluye la eterna fiesta de Red Bull

Webber se sumó a los éxitos del equipo con su única victoria del año, cortesía de Vettel


redacción / la voz

Brasil recuperó ayer su papel de broche de la temporada en la fórmula 1. La bandera a cuadros de Interlagos ondeó también para poner fin a un año teñido de azul oscuro, la vestimenta de trabajo de Red Bull y, sobre todo, de Sebastian Vettel. El podio de ayer, en el que estuvo a punto de colarse Fernando Alonso, repitió tonalidad con el doblete aunque esta vez -la única en el 2011-, Mark Webber acabó por delante del campeón. Habrá que esperar a que en Red Bull desclasifiquen la supuesta avería en el coche de Vettel. Sabremos entonces si el deterioro de la caja de cambios era real o más bien una artimaña para que Webber pudiese alcanzar el subcampeonato.

Y si esa era la intención no funcionó porque Jenson Button recogió las migas más suculentas que repartía la última jornada. El inglés puede considerarse el mejor piloto del 2011 entre los mortales pero muy lejos de Vettel, ubicado en un Olimpo a lomos de un coche cuyos secretos intentan desentrañar en Woking y Maranelo desde el principio de la temporada. Porque algo debe de tener el monoplaza de Vettel para conseguir once victorias y fulminar el récord de poles. Para resolver buena parte de las carreras con ventajas que le permitían hasta sestear dentro de su cockpit.

El talento del ingeniero Adrian Newey ha echado por tierra las artificiales normas introducidas desde la FIA para promover la igualdad y la emoción. Ni el DRS ni las maquiavélicas composiciones de los neumáticos han conseguido que el Mundial del 2011 llegase a su parada final, Interlagos, con la misma nerviosa emoción que en los años 2007 y 2008, cuando hasta la última vuelta no se supo el nombre del campeón.

Adelantamiento

Ayer el interés se redujo a acciones aisladas de consabida intrascendencia. Alonso puso su contribución habitual con un adelantamiento sobresaliente a Button por el exterior, apenas unos minutos después de escalar otra posición en la salida, dominada siempre por Vettel. El asturiano rodó buena parte de la carrera en la tercera plaza, pero un día más el pésimo rendimiento de los neumáticos duros le sentenciaron a perder la batalla con Button, finalmente subcampeón con 270 puntos. Fernando Alonso también concluye cuarto en la clasificación del campeonato con solo un punto menos que el australiano Webber.

Además de la adaptación a ese tipo de gomas, Ferrari debería revisar la conveniencia de seguir con un piloto como Felipe Massa, único de los seis primeros que no ha ganado una carrera. Pero además el brasileño ha sido incapaz de subirse a un podio en todo el 2011, algo inédito en Ferrari desde hace tres décadas. Al menos ayer sí superó su duelo particular con el corrosivo Lewis Hamilton, aunque el inglés tuvo que renunciar a la batalla por culpa de una avería. Tanto él como Alonso confían en los trabajos evolutivos en sus respectivas escuderías para dejar de ser teóricos aspirantes al título. No obstante, la fórmula 1, un mundo en el que convergen las vanguardias de la investigación y el desarrollo, no ha conseguido sacudirse todavía los abultados errores humanos como ayer mismo comprobó el piloto Timo Glock, quien perdió una rueda en la salida del box porque un mecánico la había dejado mal apretada.

El 2012 se prevé más emocionante e igualado. Así lo gestionará la FIA, que ha visto cómo sus audiencias caían en picado desde que Sebastian Vettel se proclamó campeón de forma matemática.

Alonso rodó en puestos de podio pero acabó cediendo ante la presión de Button

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