El técnico del Dépor se enfrentará al Almería un año después de ser presentado por este club
23 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Pasado mañana, justo cuando el Dépor salte al césped de Riazor para enfrentarse al Almería (21.00 horas, Canal Plus Liga y GolT), se cumplirá un año desde que este club presentó a Oltra como entrenador y presumible salvador. Lo cesó 18 jornadas después y ahora ambos se reencuentran en Segunda en bandos opuestos, pero con el mismo objetivo: recuperar la categoría perdida. Estos son los recuerdos de algunos de los que compartieron vestuario con él.
alberto benito, director deportivo
«Estaba seguro de que el equipo se iba a acabar salvando»
«Lo conocía de Valencia. Yo llegaba al filial cuando él salía e hicimos el curso de entrenador de primer nivel juntos. Lo fichamos para el Almería porque era un entrenador con una trayectoria importante, con un gusto por el fútbol ofensivo y capaz de optimizar el entorno [los jugadores, la prensa...]. Es una persona optimista que forjó un equipo valiente y sin miedo, pero la dinámica en que llegó era complicada. Había una trayectoria mala y tuvo poco margen. Hubo partidos que parecían ganados [Getafe y Dépor], pero se acabaron perdiendo y esos resultados le pesaron. Pero todos en el club lo recuerdan con cariño, desde la directiva hasta los utilleros. Es una virtud que tiene: es buena persona y encaja bien con la gente. El cese le sorprendió porque el equipo había cogido una buena dinámica [fue despedido tras dos derrotas contra el Sporting a domicilio y el Athletic en casa que siguieron a dos empates y una victoria] y se veía con fuerza. Estaba confiado en que el equipo se iba a acabar salvando».
carlos garcía, defensa
«Sabe cuándo hay que abrazar y cuándo chillar»
«Todos los que coincidimos con él en la plantilla guardamos muy buen recuerdo, tanto de él como de Chema. Es una persona muy comprensiva y sabe ponerse en la piel del futbolista. Ofrece cercanía, se preocupa por temas hasta personales, pero luego también es el más exigente en el trabajo y el primero en recriminarte. Cuando haces mal las cosas te da un toque de atención sin pudor, sea quien sea el interesado, y con eso se gana el respeto del grupo. Sabe cuándo hay que arropar y abrazar, y cuándo chillar y eso lo hace solo o con el grupo, a un veterano o a un chico del filial. No descuida la defensa, pero sus conceptos son más ofensivos, a él le gusta el fútbol alegre. Los entrenamientos son divertidos para el jugador por la presencia del balón y porque prepara bien al futbolista mentalmente. Aunque una vez que empieza a confiar en un once ya sabes por dónde van sus preferencias, los jugadores tampoco sabemos quiénes van a jugar hasta la charla en el hotel o en el estadio. Así llegamos todos enchufados. El viernes vamos a querer ganarle, porque es un rival directo y un partido bonito. Cuando fichó por el Dépor intercambiamos mensajes y alguna llamada, pero no hemos podido hablar, así que espero poder hacerlo en A Coruña».
ulloa, delantero
«Guardo un grato recuerdo de él y de Chema Sanz»
En rueda de prensa concedida ayer, el goleador del Almería Ulloa (lleva nueve goles en catorce jornadas) dedicó unas palabras a Oltra, con quien compartió vestuario la pasada campaña: «Me agradará mucho saludarlo, a él y a Chema Sanz. La verdad es que guardo un grato recuerdo de ambos».
jordi folqué, periodista del «ideal de almería»
«Lo marcaron dos resultados: la derrota con el Getafe y el empate con el Dépor»
«No sirvió de revulsivo. Con Lillo, el Almería ni marcaba ni recibía, era la tercera mejor defensa de la Liga antes del 0-8 del Barça, pero es que con Oltra sí que marcaba, pero encajaba muchos. Dos resultados lo marcaron: el 2-3 con el Getafe y el 1-1 con el Dépor. Ese verano, los jugadores hablaban de un equipo para Europa, pero ganó más partidos en Copa (6) que en Liga (5). Ni los nuevos ni los veteranos dieron la medida que se esperaba. Se pasó de entrenamientos maratonianos con Lillo a polémicas por lo poco que se trabajaba: con el equipo último clasificado dio dos días libres a la plantilla y aún otro más cuando se aplazó el partido del sábado al domingo. Fue cesado a falta de ocho jornadas y trataba de convencer a todos de que aún se podía salvar la categoría. Fue con un escrito con las cuentas hechas, pero quedaban ocho jornadas (Barcelona, Valencia, Sevilla, Villarreal, Madrid) y no había opción».