Chacho, el balón y su velocidad

DEPORTES

16 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

La Voz de Galicia abrió ayer su sección de Deportes con una información plena de actualidad: «Un misil a 120 kilómetros por hora» era el titular firmado por Alexandre Centeno, quien, con ayuda de las nuevas tecnologías, nos demostraba que el deportivista Lassad tiró a puerta enviando la pelota a una velocidad superior a la de otros acreditados artilleros a la hora de pegar al balón. El periódico enriquecía la información con un gráfico en el que aparecían Filipe (90,3 km.); Cristiano Ronaldo (103); Koeman (112 en su famoso gol de la final europea del 92) y Lassad con los 119,5 kilómetros por hora frente al Celta. No valen los 180 que, según el módulo eléctrico de la Domus, alcanzó allí Bebeto.

Hablar de la potencia y la velocidad que alcanza la pelota obliga a recordar a Puskas, con una zurda que le valió ser conocido en todo el mundo por cañoncito Puskas, que murió sin conocer la velocidad del balón cuando él disparaba con la izquierda.

Sobre la fuerza en la pegada y la velocidad que la pelota alcanza me tiene hablado Chacho, cuyo récord de máximo goleador en un partido internacional sigue en vigor. El inolvidable futbolista coruñés decía que «la fuerza con la que sale disparado el balón está en relación directa con la superficie de la bota al conectar con el esférico, esto es, a mayor superficie más velocidad».

Nunca olvidé aquella explicación de Chacho que, además, me brindó un ejemplo práctico: Chacho se puso a chutar contra la pared de un lateral de los vestuarios del desaparecido campo de Riazor, y el balón volvía rechazado como un obús. «La pared no tiene fuerza ni tampoco chuta -dijo- y fíjate la velocidad con la que viene la pelota hacia mí». Recordé todo esto ayer, leyendo lo del misil de Lassad.